Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Depresión es un estado interior... se la vive a través de sensaciones... ¿o es una persona?

En algunas ocasiones es producto de una enfermedad física real o también por la pérdida de un ser amado; pero en la mayoría de los casos las causas son otras; están más ligadas al comportamiento de las personas que a cualquier otra cosa que hoy en día se le quiere atribuir. Según lo erráticas y desviadas que sean nuestras respuestas ante lo que dice Dios que debemos hacer en las diferentes circunstancias con las que nos enfrentamos diariamente, tendremos el mayor o menor grado de depresión en nuestras vidas.

Pareciera que es sólo nuestra...nadie la vive tan intensamente como el que la tiene...la inmensa mayoría de las depresiones viene de un estado espiritual agónico, puede ser por diferentes causas aparentes o reales, pérdidas, sentimientos de culpabilidad, reales o imaginarios, traumas, carencias, o simplemente vacío espiritual, y etc... etc... etc...pero, lo que sí no es aparente y es totalmente seguro es que la persona que cae en depresión es una persona que durante ese período, no percibe la presencia de Dios en su interior...

Soledad espiritual...Sin Dios...

Si la persona no ha recibido a Cristo en su vida, como Salvador y Señor para que la dirija y guíe, no podrá percibir lo que no ha recibido; la Vida Victoriosa de Cristo en nosotros.

Pero, si la persona ya recibió a Cristo y está sumida en depresión, es porque quita sus ojos del Cristo Vencedor que la fortalece y los pone en su yo...y lo que le rodea...

Nosotros luchando por nosotros y no Cristo viviendo en nosotros...

¿Y qué es lo que pasa entonces?

Nos miramos a nosotros mismos, y no encontramos la plenitud.

La plenitud es Cristo en todo poder, viviendo minuto a minuto a través del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Si no vivimos esa vida, si no aquilatamos a Dios en nuestras vidas, si no reconocemos, ni nos apropiamos del Cristo Victorioso viviendo en nuestro espíritu, estaremos enfrentando la vida solos.

Y ahí es cuando la amiga Depresión entra en nosotros para tratar de conquistarnos y llevarse la gloria del vencedor.

A veces dependiendo cuan solos y sin fuerzas nos sintamos, la vemos como nuestra única amiga...nos acercamos a ella, o nos dejamos rondar por ella, nos sumergimos en ella, algunas veces desearíamos poder arrancarnos de ella, pero, ¿con qué nos quedaríamos?

Te despiertas en la mañana, y ya está en ti...

¡Tan buena amiga!!

Mientras miras unos alegres rayitos de sol a través de la ventana, tú dices; ” otro día, a lo mejor hoy sí, que me va a ir bien..”

y ella responde;

¿Y qué vas a hacer tú, con otro día, si no has sabido qué hacer con todos los días que ya has vivido?

Tu amiga...la depresión...

¡Tan amorosa y comprensible! ¡¡Cómo se da cuenta tan pronto de tu terrible situación!!

Y piensas, iniciando tu camino cuesta abajo, ¡tiene toda la razón! ¡pobre de mí, que no he sabido hacer nada con mi vida!

y bajas un peldaño en tu propia estimación...

Y esa tan buena amiga te dice quedito al oído;

“Pareciera que tú eres muy culpable de todos los pecados que has cometido, pero, toma en cuenta que en realidad no es sólo tuya la culpa de las cosas malas y pecaminosas que has hecho, hay otros que te incitaron a cometerlas, pues, ¡se portaron tan mal contigo!!”

Y vuelves a reconocer, bajando otro peldaño hacia lo profundo, ¡Tienes toda la razón!

¡Todos los demás tienen la culpa de que yo sea un completo fracaso! ¡¡Incluso tienen la culpa de mis pecados!!

¡¡Yo merecía hacer mi voluntad, también tenía derecho a mi felicidad y ellos también se merecían todo lo que les pasó!!

¡Y las cosas malas que hice, bien merecido tenían que yo las hiciera, pues, nunca me comprendieron y no me supieron amar!!

¡Me han hecho tanto daño! Y todo lo que he sufrido...

¡Y Fulanito al que yo quise tanto! ¡Y Menganito que me mintió!

¿Y la sociedad? Tanto que disfrutaron compartiendo conmigo, y después desapareció...

Y yo que era tan buena...tan dócil e ingenua ¿qué es lo que pasó?

Y todas mis amigas, a las que yo tanto quise...¿dónde están? ¡Claro! ¡¡Ellas sí que están bien! Y como yo soy un lastre, no se acuerdan de mí...ni me llaman, ni me vienen a ver, y la verdad es que yo tampoco quiero verlas, ¿para qué? si a ellas les va regio y a mí tan mal...¿de qué les voy a hablar?

Tu amiga Depresión, sonríe burlonamente al verte sumergida en ese cúmulo de pensamientos negativos y erráticos...

Y piensa “ya bajó otro peldaño, luego ya estará en la oscuridad más absoluta, y no podrá ver más allá de sus propias narices...la quiero sólo para mí...no quiero que vea nada bueno alrededor de ella...

¿Qué puedo decirle para apropiarme de su posible alegría? ¿Cómo mantenerla decaída aunque sólo sea por este día?

¿Qué hacer para apropiarme de su futuro? Quiero que sea siempre mía...

Si consigo que se desanime, que se desaliente un poquito más, me va a ser más fácil su conquista.”

Y te dice: “Oye amorosa, ¿ y tu familia?"

¡Tú saltas como pinchada con un alfiler!

¡Ah no! ¡Esto sí que no!! Ellos sí que me han ayudado, las veces que realmente los he necesitado, me han ayudado...

Tu amiga Depresión te dice suavemente;

“No te olvides que te pusieron mala cara cuando les pediste ese favor que tú tanto necesitabas”

Y vuelves a darle crédito a esta, tu posible única amiga, dando un tremendo paso en caída, ¡Tienes toda la razón! ¡Ni siquiera puedo contar con ellos en paz y seguridad! ¡Que indignación!

¡¡Todo lo malo me pasa a mí!! ¿Por qué siempre me pasan puras cosas malas? ¿Por qué seré así?

¿Qué tengo yo que atraigo todo lo malo?

¿Por qué a los demás les va bien?

¿Cómo los que debieran amarme, ¡por último son de mi propia sangre! ni se inmutan ante lo terrible que es mi vida?

Y bajas otro peldaño hacia la oscuridad...

Depresión sonríe y sigue al ataque, ya te tiene casi lista...

Y te pregunta; ¿Cómo te has sentido? ¿Te siguen esos dolores de los cuales te quejabas hace poco?

Estoy pésimo, no sé hasta cuándo voy a poder tolerar todas estas molestias... Estoy a punto de morir... La verdad es que no me siento nada bien...No sé por qué me tiene que suceder todo a mí...

Y con lo que cuestan los remedios...

¡Y tener que pedir todavía que me ayuden los demás, a solucionar tantas cosas!

¡Con lo que me carga tener que pedir favores! Sobre todo a todos éstos que no me quieren para nada... ¡¡Todo me pasa a mí!!

Es como si yo no estuviera protegida por nadie. ¿Por qué seré así?

La verdad es que soy sola...estoy y soy... una persona sola...¡¡Sola!! ¡¡El mundo vive y yo no puedo vivir!! No tengo ubicación...

Los demás se aman, pero, ¿quién me ama a mí?

A ese nivel de conversación, ya no tiene lugar alguno donde ver siquiera un tenue rayito de sol...

Todo es oscuridad y derrota...sólo el tiempo pasa...su vida casi no es...

Está, casi sin darse cuenta, ya sintiendo el olor húmedo de la tierra en ese profundo hoyo, ya topando fondo, donde su amiga la ha estado llevando paso a paso...

Y Depresión le da el toque final...sabe que si logra que su nueva amiga se sienta abandonada de Dios, la tendrá entre sus manos y ganará la batalla...

Ya la tiene ensimismada en profundos sentimientos de abandono; del mundo, la sociedad, la familia, amigos y amigas, parientes, marido, novios y demás...sumida en tenebrosas reflexiones, de incapacidad, inseguridad, hastío, temor, vacío y soledad...

Le quiere dar el golpe final...ese golpe mediante el cual, si su amiga lo acepta y cree, Depresión la hará claudicar y la sumirá en la mayor de las derrotas...

Se acerca a ella y le dice;

¿Y dónde está tu Dios?

Y ella cae en el más vil y mentiroso de los engaños, y le dice,

¡¡Ay de mí!!¡¡Estoy tan mal, soy tan mediocre y tan culpable, que hasta Dios se aburrió de mí!

Y si no es así, ¿Por qué no me protegió?

¿Por qué cuidó de otras y de mí no se preocupó?

¿Es que acaso soy tan poca cosa, que de mí, hasta Dios se olvidó?

¿Amiga Depresión, tú me puedes ayudar? ¿Puedes tú acompañarme?

Su amiga Depresión salta llena de contento y alegría, ¡¡Ya tiene otra amiga!! ¡¡Ya tiene con quien conversar!! Ya tiene a otra persona con su espíritu en tinieblas y soledad, donde la esperanza no existe más...

Y toma de la mano a esta, su nueva compañera, y le promete que siempre se hará cargo de ella; lo que no le dice, es que nunca la dejará...que siempre se encargará de bajarle el ánimo, que siempre estará con ella para hacerle ver que no sirve para nada, que siempre la mantendrá decaída, que ella es su única amiga, le promete incluso que no necesitará a nadie, porque si no es nada, y no tiene nada...¿para qué pensar en algo más que no sea en sí misma y en su soledad?

La lleva a lo más profundo de las tinieblas, y Depresión toma de la mano a su amiga y la ayuda a recorrer durante cierto número de días este mundo sombrío y de muerte dentro del cual ella, Depresión, ya la tiene. El abismo, su casa...

¿Qué más puede desear? ¡¡¡La batalla ya la ganó!!!

Pero, cuando estás en lo profundo del abismo, sientes frío en tu espíritu, tiritas y tiritas y no sabes por qué...no ves luz, no ves a nadie, sólo te ves a ti misma, y lo que has aceptado, que todos te han abandonado, incluso Dios; no puedes levantar tus manos por ayuda, pues, las paredes de ésta, tu nueva casa te oprimen hasta inmovilizarte, sientes el frío húmedo de la oscuridad, es como un hoyo inmenso y estrecho donde no tienes movimiento...estás totalmente paralizada física y anímicamente... Y casi ya desfallecida,

dejas de mirarte a ti misma... y haces el único movimiento que te está permitido dado la condición física y espiritual en que te hayas, en el más profundo de los abismos... levantas lentamente el mentón, doblando suavemente la nuca hacia atrás, miras hacia arriba, hacia el único lugar de donde emana un poquito de luz, tú la ves distante dado el lugar que te encuentras y dices suavemente...

¿Señor?

Escuchas tu propia voz, pero, casi la desconoces...la oyes tan débil, tan sola... y apagada...

¿Señor? repites, pero, ya alzando un poco más el tono.

¿Estás ahí Señor? y le recuerdas una de sus promesas...Tú dices en Tu Palabra que siempre estás conmigo y que me sustentas con la diestra de Tu Justicia...perdona mi falta de fe...perdona mi desesperanza...

¿Señor? estoy en la oscuridad, por favor, llévame a Tu Luz...

Y el Señor, que te había dejado hacer todo lo que tú ya habías decidido hacer, en los momentos elegidos por tí, y en las circunstancias programadas por ti, mirándote dulcemente con sus ojos llenos de infinito amor, con su mano estirada, coge con mucha ternura y firmeza la tuya alzándote y atrayéndote hacia Él, y te dice...

“Ven, hija mía, ven...¡¡te amo tanto!!

¿Me ves ahora a mí?

¿Ves ahora mi mano? “

Sal de ahí, ven a la Luz, ése no es lugar para tí...

¿Acaso de las tinieblas te saqué para dejar que a través de engaños te pusieran nuevamente allí?

Yo te di la fé para que creyeras en mí, ese fue mi don...

Te dejaste llevar por lo que tenías frente a tí...lo más inmediato...lo aparente...lo que según tú se te negaba...

Amada mía, ¿acaso no me entregaste tu vida para que la dirigiera, para que te guiara durante todos los días de tu vida?

Eso hago ahora y siempre...no rechaces los planes de mi Padre y los míos...Yo te dí la fé, ¿crees que podrás luchar contra lo que yo mismo te dí? ¿No es cierto que algunas veces mientras llorabas tu desesperanza, me nombrabas y pedías que no te desamparáramos...?

Nosotros, te amamos...el temor viene de no creer en nuestro Amor. Debes poner tu confianza en que todo lo que suceda en tu vida está bajo nuestro control y amor...Sométete en amor y humildad a nosotros y Depresión escapará de tí...

Ten fe y solamente cree que yo soy el YO SOY.

¿Acaso no sabes que yo prometí, que los fortaleceré? ¿Acaso no sabes que eres lo que yo más amo?

Te miraste durante tanto tiempo a tí misma y a lo que te decía tu mentirosa amiga Depresión, que no viste que yo siempre tuve mis manos prontas y abiertas para sostener las tuyas...Nunca he apartado mis ojos de tí...

Nadie podrá jamás arrebatarte de mis manos...yo te redimí, yo te puse nombre, mía eres tú...

¿por qué tardaste tanto en mirarme a mí?

¿no ves que desde que antes que nacieras, yo quise que mía fueras?

¿Acaso no sabías que yo morí en la cruz por tí?

¿Quieres ser plenamente feliz en Mi Amor?

Amada, siempre he estado aquí, solamente que te dejaste guiar por uno que es mentiroso y se hace pasar por amiga, aquí en la tierra se hace llamar Depresión, pero su verdadero nombre es Satanás...

Yo lo vencí en la cruz, y no te hará más daño, pues, yo te llevaré de mi mano...

Solamente cree...Cree en mí...

“No temas, ni desmayes, yo siempre estaré contigo”

No temas, solamente confía en Mí...

¿No sabes que en las Escrituras está escrito...?

“En el mundo habrás de tener tribulación, mas, no temas pues, yo he vencido al mundo.”

“Pues, Cristo ha venido al mundo, no para juzgarlo, sino para que el mundo sea salvo por Él.”

“Yo he venido al mundo para que tengas Vida, y la tengas en abundancia”.

“Y a quienes le recibieron y creyeron en Él, les concedió el privilegio de ser llamados hijos de Dios.”

“Someteos a Dios, resistid al diablo, y éste huirá de vosotros.”

Te amo, vine al mundo por Amor...y te amo a tí...

Permanece en mi amor...siempre...

Tu vida será de completa victoria si la vives en Mí...

Enemigos ¡¡ DERROTADOS !!
Depresión ¡¡ DERROTADA !!
Mentira ¡¡ DERROTADA !!
Satanás ¡¡ DERROTADO !!

Y te dices, feliz y en la Paz que te da Él...

¡¡¡¡Jesucristo Vive!!!!

¡¡¡Y Vive en mí!!!

Gracias, Señor...por hacerte cargo de mí...

autor desconosido                                                                                                 amor del cielo

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GRACIAS POR COMPARTIR ESTS RAYITO DE LUZ.

Gracias por compartir

felicidades por tu escrito, 

un saludo. 

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