Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

CUENTOS DEL REY
DIOS ES BUENO

Un rey, que no creía en la bondad de Dios, tenía un siervo que en todas las situaciones le decía:
- Mi rey, no se desanime; porque todo lo que Dios hace es perfecto, ¡Él no se equivoca!

Un día ellos salieron a cazar, y una fiera atacó al rey. Su siervo, consiguió matar al animal, más no pudo evitar que el rey perdiese un dedo de la mano.
Furioso y sin mostrar gratitud por haber sido salvado, el Rey dijo:
- ¿Dios es bueno? ¡Si Él fuese bueno, yo no habría sido atacado y perdido mi dedo!

El siervo, apenas respondió:
- Mi Rey, a pesar de todas esas cosas, sólo puedo decirle que Dios es bueno; y Él sabe el porqué de todas las cosas. Lo que Dios hace es perfecto; ¡Él nunca se equivoca!
Indignado con la respuesta, el rey mandó a apresar a su siervo.

Tiempo después, salió para otra cacería, y fue capturado por salvajes que hacían sacrificios humanos.
En el altar, listos para sacrificar al rey, los salvajes percibieron que la víctima no tenía uno de los dedos, y lo soltaron; él, no era perfecto para ser ofrecido a los dioses.

Al volver al palacio, mandó a soltar a su siervo, y lo recibió muy afectuosamente:
- Mi siervo, ¡Dios fue realmente bueno conmigo! ¡Escapé de ser sacrificado por los salvajes, justamente por no tener un dedo!
Más tengo una duda: ¿Si Dios es tan bueno, por qué permitió que tú, que tanto lo defiendes, fueses preso?

A lo que el siervo contestó:
- Mi rey, si yo hubiese ido con usted en esa cacería, habría sido sacrificado en su lugar, pues no me falta ningún dedo. Por eso, recuerde: todo lo que Dios hace es perfecto ¡Él nunca se equivoca!

Reflexión:

Muchas veces, nos quejamos de las cosas aparentemente malas que nos pasan, olvidándonos que nada es por casualidad, y que todo tiene un propósito. Y esto, es resultado de nuestra torpe apreciación e interpretación de las cosas.

– “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Cor. 2.14 – RVA 2015)
A menudo, como hijos de Dios, se nos olvida esta habilidad con que nos ha dotado el mismo cielo: examinar y entender todas las cosas, con una mente espiritual.

La batería de preguntas siempre se dispara hacia el cuestionamiento, la inconformidad y el enojo; cuando deberíamos estar detrás de descubrir el propósito, el plan celestial del que hemos sido invitados, y sentirnos dentro de Su perfecta voluntad.

Cada cosa que nos ocurre, cae bajo el control y la soberanía de un Dios Bueno. Dejar de lado esta verdad, ignorar el carácter de la persona de Nuestro Señor, o este principio espiritual, es caer en una astuta maniobra del enemigo para quitarnos la paz y el gozo.

–“Ahora bien, sabemos que DIOS DISPONE TODAS LAS COSAS PARA EL BIEN de quienes lo aman, los que han sido llamados DE ACUERDO CON SU PROPÓSITO.” (Rom 8.28 – NVI)
El carácter Bueno de Dios hace la diferencia: El dispone lo mejor, Él lo dispone para nuestro bien, y Él nos introduce en Su bondad a un buen propósito.

Puede que las cosas que vivimos, no sean muy agradables, y nos cueste reconocer bondad en ellas; pero esta es una apreciación desde el lado humano del sufrimiento, y a nadie le gusta sufrir. Pero si podemos levantarnos por encima de las circunstancias, y en el Espíritu examinar lo que ocurre en realidad, estaremos más que complacidos en aceptar la misión encomendada.

Siempre perdemos de vista el propósito; nuestra vista es tan corta, que no puede ver el resultado al final del camino; pero sin dudas, cuando todo pase, lo descubriremos y estaremos muy agradecidos.

Podemos ver el lado negativo de las pruebas -y esta es una verdad parcial-, y está apreciación personal, nos conducirá al desánimo y al reclamo; o podemos ver la verdad completa -Dios está en el asunto- y esperaremos, con expectativa, el mejor resultado.

La Palabra dice:
- “EL CAMINO DE DIOS ES PERFECTO y su palabra sin impureza. ÉL ES EL CAMINO de todos los que en él confían.” (2 Samuel 22.31)
¡Qué preciosa verdad y promesa para los que confiamos!

Rey torpe y necio, o siervo entendido y sabio; nosotros elegimos como apreciar lo que nos ocurre.





AUTOR RUBEN HERRERA GRUPO AMOR DEL CIELO

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