Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

- CELESTINA Y HUGUÍN: DOS ROEDORES Y REIDORES QUE TIENEN MUCHO EN COMÚN, ADEMÁS DE VALIOSO TESORO -

Estaban agachados y muy agotados (apartar restos de basura y seleccionar lo que pueda venderse por unos pocos pesos es agotador) sobre una de las enormes montañas de basura de la populosa ciudad de Ratolandia, nuestros dos amiguitos, la ratita Celestina y el rato Huguín. Este último tenía las orejas mordidas, y no había sido el gato Micifuzo, quien los tenía a los dos en jaque diario pues, además de su instinto felino y predador, Micifuzo celaba de la dulce relación de amistad entre los pequeños roedores. Las mordidas en las orejas de Huguín eran causadas por los filosos dientecitos de su amiga Celestina, "quien lidia" con el veloz crecimiento de su dentadura y no halló mejor sitio para su "desgaste". Ya lo dijo otra adorable ratita del vecindario llamado "El desván del ratón escritor", la doña Josefina: "Celestina es una ratita traviesa y ha tenido ya varios atracones por morder orejas de sus amigos roedores"...

Nuestros dos protagonistas se hallaban debatiendo acerca de si llevarían la carga de basura seleccionada a su cueva, o la dejarían escondida para recogerla en la noche, evitando así que los persiguiera algún otro buscador de basura y les birlara el fruto de tanto trabajo. Pero, por la noche, bien lo sabían, merodeaba el vecindario, y especialmente el basural, el terrible y temible Micifuzo (que se hacía llamar José Antonio Corazón de León, para asustar más). Pero nuestros amigos Celestina y Huguín tenían muy buena onda con un can muy bonachón que no hacía buenas migas con el gato bigotón (o sea, Micifuzo). No lograban ponerse de acuerdo en lo de dejar la basura escondida o cargar ya mismo con las bolsas, lo cual derivó en el inevitable sorteo de opciones, el cual, por tradición, consistía en arrancarse cada uno un bigote de los gruesos que cada roedor poseía, tras lo cual, el menor de los dos debía tomar uno del extremo que asomara entre los dedos del otro... y luego se comprobaba si había extraído el bigote más largo o el más corto. En caso de haber retirado el bigote largo, quien lo hiciera elegía la opción. Como Huguín era menor que Celestina (smiles), le tocó estirar una de sus manitas y acertó en seleccionar el bigote más largo (que era de "ella"). Por lo tanto, Huguín, que se sentía más cansado que su roedora compañera, eligió esconder la basura seleccionada en un pozo que el mismo cavara a pocos metros y en la misma montaña de residuos domiciliarios. Luego solicitó a Celestina regara con el contenido de su vejiga otro pozo en el que sólo escondió estiércol de su propia producción (había ingerido mucho queso Gruyere, Huguín). La estrategia era parte de un plan para distraer a los posibles gatos o perros que pudiesen intentar hallar el valioso "tesoro".

Ya en su acogedora cueva, luego de mirar su serie preferida en la televisión, los dos amigos partieron, siendo ya casi la medianoche, rumbo al sitio en donde habían escondido sendas bolsas de residuos.

Acababan de desenterrar el tesoro cuando, de pronto, un sonido peculiar les hizo erizar todos los pelos de sus lomos: ¡era el inconfundible ronroneo del temido Micifuzo! Intentaron escapar y esconderse, pero, ya era tarde. El felino los miraba en actitud vigilante y muy amenazadora desde una cierta altura y tenía una ubicación estratégica y de total control. Fue en ese instante cuando apareció, como si fuese un ángel, el mejor amigo de Celestina y Huguín, ¿quién podría ser sino el bonachón de Beto (el Bromista, como le decían por su constante y exquisito buen humor). Micifuzo advertió la molesta presencia de Beto e intentó intimidarlo arqueando su lomo cuan largo era, mas, Beto no se inmutó y al tiempo que abría su boca mostrando la poderosa dentadura, gruñía en señal de aviso de que si el felino no desistía y se marchaba, sería mordido con consecuencias muy dolorosas... o fatales.

Así fue que, luego de una breve escaramuza, Micifuzo optó por retirarse y los amigos celebraron con vino espumante y buen queso, ya de regreso en la cueva, convidando al querido y oportuno Beto el Bromista con un hueso y una ración de alimento balanceado de excelente calidad que Celestina recordó tenía guardado para una ocasión como esta.

Adivinen los lectores quién golpeó la puerta de la pequeña cueva para sumarse a la fiesta y hacer probar a todos su muy afamado ponche... ¡Sí, adivinaron! Doña Josefina, la administradora de la vecinal del barrio "El desván del ratón escritor".

Y colorín colorado, el cuento de los ratones, el felino y el can, ahorita, pues, se ha acabado.

NOTA: este texto fue escrito con la mejor intención de divertir y sin que nadie se sienta ridiculizado. Por razones relativas al tiempo que demandaría, tomé el riesgo de no consultar previamente respecto al deseo de participación en la historia. Si hubiese quien se sintiese incómodo, sólo me lo dice por privado o a mi página y corregiré a la brevedad posible.

ABRAZO DE MONO QUE NO SE OFENDE PORQUE LO COMPAREN CON UN ANIMAL, PUES, ORGULLOSOS NOS DEBERÍAMOS SENTIR TODOS SI ASÍ SUCEDIERA, YA QUE ELLOS SON VALIOSOS MAESTROS NATURALES.

Visitas: 183

Respuestas a esta discusión

Ante todo, mis felicitaciones por este ameno y humorístico cuentito, que demuestra, sin lugar a dudas, tu ya comprobada maestría con la pluma.

En cuanto a sentirme ofendido por personificar a uno de los personajes con mi persona, pues nada de ello, muy por el contrario, me siento más que orgulloso y agradecido por haberme permitido dar una mano a mis amigos del relato.

Un inmenso GRACIAS, Huguín.

FE DE ERRATA DE MI ORTOGRAFÍA: acabo de quitar un punto "inadecuado" que había puesto por error en frase escrita en mayúsculas, justo al lado de una coma, la última, misma que tampoco es imprescindible para el texto, aunque, como signo de pausa entre dos frases que contienen sendos verbos, en mi humilde opinión y modesto conocimiento, resulta aceptable. 

A propósito, relacionado con el uso de la coma, he advertido que algunos escritores suelen usarlas como sal en la cocina... (algunas textos están recargados y otros son algo sosos). 

A cada relectura de un texto suelo hallar detalles que no advertí en la primera lectura, y en los míos pongo muy especial atención. Soy muy exigente conmigo mismo y me reto a viva voz cuando hallo detalles gruesos como la falta de un acento o la redundancia de una palabra o verbo. En este texto he dejado algunos detalles en forma premeditada para testear a mis lectores/comentaristas en su labor crítica, la cual siempre será bien valorado por este eterno aprendiz. 

ABRAZO DE MONO Y MIS BUENOS AUGURIOS DE INSPIRACIÓN PARA TODOS, QUERIDOS AMIGOS Y NO TAN... 

Amado amigo Huguín

¡Josefa de mi alma y àngel guardián de este sitio tan bonito!, confio en que te sentiste valorada y contenta como ratona con una horma de fragante y sabroso queso... Te autorizo a que adornes el relato con imágenes alusivas de tu elección, y no te olvides de Beto, el can bonachón, y Micifuzo, el felino predador... (ambos grandes amigos míos en este foro/vecindario). 

P.S.: ¡Qué bueno que te haya gustado, amiga mía, a juzgar por tan preciosas imàgenes que adornan tu comentario! ABRAZONRISAS DE MONO QUE AMA TU MODO DE COMENTAR (esa que me mira enojada es Celestina, la ratita más mordisqueadora de orejas roedoras de todo el universo literario, ¡aijuna!, pero, además, tiene un corazón ENORME)

Estaban agachados y muy agotados (apartar restos de basura y seleccionar lo que pueda venderse por unos pocos pesos es agotador) sobre una de las enormes montañas de basura de la populosa ciudad de Ratolandia, nuestros dos amiguitos, la ratita Celestina y el rato Huguín. Este último tenía las orejas mordidas, y no había sido el gato Micifuzo, quien los tenía a los dos en jaque diario pues, además de su instinto felino y predador, Micifuzo celaba de la dulce relación de amistad entre los pequeños roedores. 

Las mordidas en las orejas de Huguín eran causadas por los filosos dientecitos de su amiga Celestina, "quien lidia" con el veloz crecimiento de su dentadura y no halló mejor sitio para su "desgaste". Ya lo dijo otra adorable ratita del vecindario llamado "El desván del ratón escritor",

 

la doña Josefina: "Celestina es una ratita traviesa y ha tenido ya varios atracones por morder orejas de sus amigos roedores"...
Nuestros dos protagonistas se hallaban debatiendo acerca de si llevarían la carga de basura seleccionada a su cueva, o la dejarían escondida para recogerla en la noche, evitando así que los persiguiera algún otro buscador de basura y les birlara el fruto de tanto trabajo. Pero, por la noche, bien lo sabían, merodeaba el vecindario, y especialmente el basural, el terrible y temible Micifuzo (que se hacía llamar José Antonio Corazón de León, para asustar más).  Pero nuestros amigos Celestina y Huguín tenían muy buena onda con un can muy bonachón que no hacía buenas migas con el gato bigotón (o sea, Micifuzo). No lograban ponerse de acuerdo en lo de dejar la basura escondida o cargar ya mismo con las bolsas, lo cual derivó en el inevitable sorteo de opciones, el cual, por tradición, consistía en arrancarse cada uno un bigote de los gruesos que cada roedor poseía, tras lo cual, el menor de los dos debía tomar uno del extremo que asomara entre los dedos del otro... y luego se comprobaba si había extraído el bigote más largo o el más corto. En caso de haber retirado el bigote largo, quien lo hiciera elegía la opción. Como Huguín era menor que Celestina (smiles), le tocó estirar una de sus manitas y acertó en seleccionar el bigote más largo (que era de "ella"). Por lo tanto, Huguín, que se sentía más cansado que su roedora compañera, eligió esconder la basura seleccionada en un pozo que el mismo cavara a pocos metros y en la misma montaña de residuos domiciliarios. Luego solicitó a Celestina regara con el contenido de su vejiga otro pozo en el que sólo escondió estiércol de su propia producción  (había ingerido mucho queso Gruyere, Huguín). La estrategia era parte de un plan para distraer a los posibles gatos o perros que pudiesen intentar hallar el valioso "tesoro"
Ya en su acogedora cueva, luego de mirar su serie preferida en la televisión, los dos amigos partieron, siendo ya casi la medianoche, rumbo al sitio en donde habían escondido sendas bolsas de residuos 

Acababan de desenterrar el tesoro cuando, de pronto, un sonido peculiar les hizo erizar todos los pelos de sus lomos: ¡era el inconfundible ronroneo del temido Micifuzo! Intentaron escapar y esconderse, pero, ya era tarde. El felino los miraba en actitud vigilante y muy amenazadora desde una cierta altura y tenía una ubicación estratégica y de total control. Fue en ese instante cuando apareció, como si fuese un ángel, 

el mejor amigo de Celestina y Huguín, ¿quién podría ser sino el bonachón de Beto (el Bromista, como le decían por su constante y exquisito buen humor).

Micifuzo advertió la molesta presencia de Beto e intentó intimidarlo arqueando su lomo cuan largo era, mas, Beto no se inmutó y al tiempo que abría su boca mostrando la poderosa dentadura, gruñía en señal de aviso de que si el felino no desistía y se marchaba, sería mordido con consecuencias muy dolorosas... o fatales.
Así fue que, luego de una breve escaramuza, Micifuzo optó por retirarse y los amigos celebraron con vino espumante y buen queso,  ya de regreso en la cueva, convidando al querido y oportuno Beto el Bromista con un hueso y una ración de alimento balanceado de excelente calidad que Celestina recordó tenía guardado para una ocasión como esta 
Adivinen los lectores quién golpeó la puerta de la pequeña cueva para sumarse a la fiesta y hacer probar a todos su muy afamado ponche...  ¡Sí, adivinaron! Doña Josefina, la administradora de la vecinal del barrio "El desván del ratón escritor"  Y colorín colorado, el cuento de los ratones, el felino y el can, ahorita, pues, se ha acabado.
NOTA: este texto fue escrito con la mejor intención de divertir y sin que nadie se sienta ridiculizado. Por razones relativas al tiempo que demandaría, tomé el riesgo de no consultar previamente respecto al deseo de participación en la historia. Si hubiese quien se sintiese incómodo, sólo me lo dice por privado o a mi página y corregiré a la brevedad posible.</p>
ABRAZO DE MONO QUE NO SE OFENDE PORQUE LO COMPAREN CON UN ANIMAL, PUES, ORGULLOSOS NOS DEBERÍAMOS SENTIR TODOS SI ASÍ SUCEDIERA, YA QUE ELLOS SON VALIOSOS MAESTROS NATURALES.


hugo dijo:

¡Josefa de mi alma y àngel guardián de este sitio tan bonito!, confio en que te sentiste valorada y contenta como ratona con una horma de fragante y sabroso queso... Te autorizo a que adornes el relato con imágenes alusivas de tu elección, y no te olvides de Beto, el can bonachón, y Micifuzo, el felino predador... (ambos grandes amigos míos en este foro/vecindario). 

P.S.: ¡Qué bueno que te haya gustado, amiga mía, a juzgar por tan preciosas imàgenes que adornan tu comentario! ABRAZONRISAS DE MONO QUE AMA TU MODO DE COMENTAR (esa que me mira enojada es Celestina, la ratita más mordisqueadora de orejas roedoras de todo el universo literario, ¡aijuna!, pero, además, tiene un corazón ENORME)

¿¡Cómo no amarte, Josefiña preciosa de mi alma!? ¡ERES TODO AMORRRRRRRRR! ¡LO DECORASTE CON AFAN Y TU BUEN GUSTO PROVERBIAL, AMIGA MÍA! ¡TE QUIEEEEEEEEEEROOOOOOOOOOOOOO, ESTRELLA DEL SITIO! 

Tú y Celeste son dos lunas, dos soles, dos astros tan luminosos que dejan encandilado a cualquiera, amigas. 

¡QUEDÓ ESTUPENDO EL RELATO CON IMÁGENES DE LOS RATONCITOS TRABAJADORES, EL GATO MICIFUZO (José Antonio Corazón de León), BETO el BROMista, la ratita doña Josefina y gran elenco de reparto... (de reparto de ricas tartas, alfajores madrileños, copas de buen ponche y demás exquisiteces, algunas hechas por las manos de nuestra muy querida ratita Celestina). ABRAZONRISAS Y MIMOS DE MONO, AMIGA QUERIDA. ¡SE TE AGRADECE!

¿QUE PUEDO DECIR?¡ME DEJASTE SIN PALABRAS!

DOS RATONCITOS EMPEÑOSOS Y TRABAJADORES LLEVAN NUESTROS NOMBRES ¡QUE LINDO EL MONOHERECTUS, QUE INGENIOSA IMAGINACIÓN, GRACIAS POR ESA INOCENCIA DE NIÑO QUE LLEVAS DENTRO.GRACIAS DE CORAZÓN. CELESTINA.

GRACIASSSSSSSS.

Resultado de imagen para RATONCITOS GIFS CARGANDO BASURA

Imagen relacionada

Imagen relacionada

Buena narración!
Felicidades y un abrazo

Querida Celeste, celebro que te agrade mi relato y compruebo que te ha divertido mucho, amiga, a juzgar por las preciosas imágenes que me obsequias en tu comentario. ¡Eres una ratita dulce y bella con la cual este rato desea "tener ratitos"... ¡Ojo que hablo de ratitos... "de tiempo compartido", ¡aijuna! (a esta ratita es preferible aclararle). ABRAZO DE MONO GOLOSO Y MIS DESEOS DE QUE TE ENCUENTRES SALUDABLE Y FELIZ, MI QUERIDA RATITA CELESTINA. 

buen cuento de estas ratitas en su basurero si 

saludos . 

Enrique, agradezco tu presencia y comentario en mi relato. Abrazo de mono. 

Enrique Nieto Rubio dijo:

buen cuento de estas ratitas en su basurero si 

saludos . 

Lázara, ¡qué bueno vuestra presencia en mi relato y más aún si te agradó la narración! Abrazo de mono. 

Lazara nancy Diaz dijo:

Buena narración!
Felicidades y un abrazo

RSS

© 2018   Creado por Yoli.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio