Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Atravieso como en el ayer el empedrado sigiloso de Pedro de Mendoza, miro todavía con asombro el museo Quinquela.  Benito y su pincel, los barcos en el puerto,  los marineros bulliciosos jugando en la ensenada, la lejanía de los mares. El sonido imperturbable del Mar Muerto, un sueño  allí en París, la mirada triste de Ivette cuando en el Sena dejó caer ese pañuelo azul para siempre. Ese adiós, sin pena ni gloria cuando cruzamos el andén.

 

Aquí en este penúltimo renglón el planeta yace el sur, nunca crece, solo hace círculos interminables como resultado del infalible orden universal. Aquí se recurre a la nostalgia o al sálvese quien pueda. Poco queda del Di Tella, la mirada impecable de Bustillo, tu sonrisa por las tardes y aquel nuevo amanecer.  Nos desparramamos por el mundo sumando voces y guitarras, un violoncelo brillando en París, un abracadabra de Cortázar abrazado a su Maga, mientras Astor sembraba de notas una Europa hoy irreconocible y Paulita baila allí lo que nunca pudo aquí. Nuestro desequilibrio es hasta natural, no podría ser  otra cosa y a pesar de todo hacemos locro y empanadas cada Nueve de Julio por los laureles que nunca supimos conseguir.

 

Lo tuyo no fue solo bondad, todos de vos pueden atestiguar que eras buena. Tu marido al que le dabas de comer todas las noches, con el que tuviste dos hijos hermosos como este sol aquí en La Boca, el tano y su naranjo en flor, el yorugua y su bandoneón lleno de harapos que acunaba entre sus piernas, Gladys y Tomás girando para los turistas colocados en la mesa que ayer con la mirada nos decía aquello de “los locos que inventaron el amor”

 

Nosotros no lo inventamos, estaba simplemente allí, entre mi desesperanza y tu ataraxia infinita esa tarde de noviembre que nos contempló nacer. A orillas del riachuelo apretándonos las manos tratando de aferrarnos a un imposible.  Quisimos contemplar la aurora y nos vestimos de arrabal abrazados como dos niños huérfanos. Cada Hotel fue nuestra enramada, la risa fresca del amor trepando en cada segmento de una sábana de la cual nunca supimos su color. Nuestros labios fueron el sello con el cual edificaste cada esperanza, cada color de tu casa, cada semilla de aliento a tu alrededor.

 

Aún me duele tu ausencia, aún creo divisarte en cada calle que cruzamos llenos de luz, y es el primer nombre que digo al amanecer. Aún cada letra de mi abecedario recrea un sueño que tal morirá alguna madrugada como decía Ferrer “en punto, cuando sean las seis”

http://www.youtube.com/watch?v=aGvf0ywQ5WE

AUGUSTO LÓPEZ

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Respuestas a esta discusión

GRACIAS  AUGUSTO POR DEJARNOS VER TUS LETRAS Y HABER SUPERADO EL RETO FELICIDADES. CELESTE.

Nota arrugada

Augusto, poeta leer tu tema es , como entrar a un mundo maravilloso donde encontramos la pintura , la música , reconocidos autores y músicos, costumbres de un lugar donde ayer, fue el sueño de tantos que  anduvimos en épocas (duras) pisando sus calles y lugares  que quedaron en la retina para siempre. Felicitaciones por  compartir  tu sentir que realmente  luce y deslumbra este lugar , gracias por estar , suerte y abrazo desde éste lado del río.

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