Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

MELINA

Las gotas de lluvia caían sobre los muros  del castillo Aramildo como una  enorme cortina de agua que en combinación con los  últimos rayos de sol producía una imagen en la que los muros, corredores y habitaciones, se  dejaban dibujar participando en un baile de colores rosados y púrpura. En una de las recamaras, se encontraba la princesa Melina, una hermosa joven de ojos color miel y larga cabellera dorada que no perdía la oportunidad para sorprenderse y sonreír hasta de los más pequeños detalles que inundaban su vida, sonreía por igual a los miembros de su familia, a las personas que trabajaban en el castillo o a las que se encontraban en el pueblo al salir a  las calles. Sonreía mientras comía un plato con frutas y miel cuando los saltarines rayos de luz llamaron poderosamente su atención, haciendo que se dirigiera  a la ventana para observar su origen. Melina solo contaba con once años de edad pero eso no impedía que su imaginación volara hacia alturas insospechadas, desconocidas para la mayoría. Pero Melina también era bastante aventurera cuando algo la impulsaba a descubrir el mundo.

Seguía lloviendo afuera, pero eso a Melina no le impidió el burlar a los guardias, tomar su abrigo y salir corriendo al encuentro de las luces. Tanto la lluvia como la luz del sol cesaron, dando su paso a la llegada de los primeros rayos de luz de la luna. Sin darse cuenta, Melina había caminado hasta llegar a la entrada de una oscura cueva, al asomar su cabeza dentro de ella pudo observar un par de círculos rojos que brillaban al fondo, los cuales rápidamente se acercaban a ella. Melina se sobresaltó, dio un par de pasos atrás  pero su curiosidad fue más fuerte. Su sorpresa resultó mayúscula cuando escuchó una dulce vos que se presentaba con el nombre de Maricela, pero no era una mujer quien hablaba sino una gata  que ronroneaba y se dirigía hacia Melina en su mismo idioma. Melina abrió sus grandes ojos y alzando su cuello al mirar como la gata brincaba ágilmente hacia un árbol escuchó la historia que tan tristemente narraba Maricela.

Pocos años atrás Maricela fue una joven campesina que  a falta de sus padres se había encargado de la crianza de su hermana menor, Larisa. Trabajaba muy duro para poder sobrevivir tanto ella como su hermana. Sembraban y cosechaban todo lo que podían vender en el mercado gracias a las pocas tierras que trabajaban gracias a la herencia recibida de sus padres.

 Pero Maricela no solo sembraba  frutas o verduras para sobrellevar la vida, también le enseñaba a Larisa la importancia de respetar y ayudar a los demás aun y cuando ellas mismas no tuvieran en ocasiones lo suficiente para llevar algo de comer a su propia mesa. Maricela solía decir que lo verdaderamente importante en la vida era gratis y siempre se encontraba a plena vista, el problema, decía Maricela, era que la mayoría de las personas desviaban la mirada para poner su atención en lo que no debían. Maricela le pedía a Larisa que escuchara el sonido de los pájaros al cantar, que observara el baile de las flores cuando el viento las movía, que oliera las galletas de avena con pasas recién horneadas, se alegrarse de ser testigo de cómo la gente aún sonreía en las calles y  se sintiese realmente viva al jugar con un pequeño bebé o se admirara con el sonido de las aguas del río que corría cerca de su casa.

Maricela tenía un corazón tan puro, que una bruja llamada Gorgona sencillamente no lo podía tolerar, la aborrecía por ser tan noble y amorosa ya que  el corazón de la bruja estaba vacío de amor y lleno de un rencor que le provocaba odiar y odiar sin más razón. Gorgona logró engañar a Maricela al invitarla a su casa con la mentira de que no tenía comida, y haciéndose pasar por una anciana indefensa, Maricela calló en la trampa al ser sorprendida con un hechizo que conjuró la bruja al golpearla con una rama que la convirtió en una gata, la cual, solo podría comunicarse con otro ser humano que tuviera su misma hermosa visión del mundo. Gorgona también secuestró a Larisa, con el propósito de alejar de ella todas las enseñanzas que tan sabiamente había aprendido de su hermana.

Es así que la afligida princesa, al escuchar la triste historia, con lágrimas en los ojos tomó entre sus brazos a la gata y le juró que harían lo que fuese necesario para recuperar a su pequeña hermana y romper el hechizo que encerraba a Maricela en la forma de ese pequeño y peludo animal. Maricela sabía exactamente como destruir el conjuro, para ello, debería de romper la rama de la bruja en siete partes, arrojarlas al fuego y romper el hechizo diciendo las siguientes palabras: “aleja la maldad, aleja la mentira, aleja el dolor y regresa a su lugar el amor y la gracia de la vida”.

 

 

Sin más ayuda, partieron las dos al encuentro de Gorgona. Idearon sobre la marcha un plan que esperaban diera resultado, y a pesar de tener miedo por enfrentar a la bruja, ambas sentían correr por su cuerpo el deseo de vencer al mal y defender así lo que ellas consideraban justo.

 

Poco antes de llegar a la  cabaña de Gorgona, la princesa Melina desgarro y ensució sus ropas para aparentar ser una desvalida y frágil joven perdida, al llegar a la puerta comenzó a llorar escandalosamente y golpeando con fuerza la puerta de la cabaña logró  llamar la atención de la bruja, quien salió de inmediato sin darse cuenta que la rama, en la cual radicaba su poder, estaba siendo recuperada por la gata quien con gran habilidad se había introducido a través de la chimenea y salido velozmente con tan poderoso objeto.

La bruja no conseguía entender las palabras, o mejor dicho, los gritos que de la boca de la princesa salían, y al no querer involucrarse más, con gran enojo, decidió regresar a su cabaña cerrando con un gran golpe la puerta de la misma. La princesa entonces corrió hacia el lugar de encuentro con la gata, en donde previamente habían encendido una fogata y guardaban una pequeña hacha que partiría la rama en los siete pedazos. La bruja no tardó mucho en darse cuenta de la ausencia de su rama, por lo que salió a toda velocidad en busca de la joven al entender que la fuente de su poder estaba en riesgo. Siguió el rastro de humo que del fuego surgía y observó a poca distancia a la gata y la princesa que blandía el primer golpe con el hacha sobre la rama. Gorgona sintió un dolor en el brazo izquierdo al romperse el primer trozo de rama, pero siguió avanzando sin dejar de  gruñir, maldiciendo y desorbitando sus ojos inyectados de rabia descontrolada.

 La princesa Melina cortó  uno tras otro los siguientes tramos, provocando por cada uno de ellos un dolor físico inmenso en diferentes partes del cuerpo de la malvada bruja. A pesar del enorme dolor que padecía Gorgona, seguía avanzando hacia el fuego, solo tres pasos la alejaban de la princesa y la gata cuando se arrojó hacia ellas con mayor furia, levantó los brazos, mostró sus arrugados dedos que amenazaban sus afiladas uñas en forma de garras que intentaban provocar daño.

 

Pero era demasiado tarde para la bruja, los siete trozos ardían en las llamas y el ritual había sido completado. Un espeluznante grito de terror se escuchó  antes de que la bruja se transformara en cenizas, consumiéndose junto con los siete trozos, rompiendo así el hechizo que se cernía sobre Maricela quien se dirigió nuevamente a la cabaña, buscó y encontró a su hermana Larisa, sacándola de su encierro y, fundiéndose en un  esperado abrazo, partieron las tres entre risas y lágrimas de felicidad hacia el castillo.

La princesa Melina, junto a  Maricela y Larisa, se convirtieron en algo más que amigas, vivieron como hermanas y reinaron más allá del poder que el trono les confería. Dedicaron el resto de sus vidas a enseñar  a todos la importancia de sembrar cariño, respeto, tolerancia y humildad para así poder encontrar el camino que conduciría a todos, con una sonrisa a flor de piel, a cosechar el hermoso fruto del amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Iván Alatorre Orozco

22-DICIEMBRE-2014

 

 

 

 

 

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Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el diciembre 23, 2014 a las 6:54pm

Comentario por Ivan Alatorre Orozco el diciembre 23, 2014 a las 6:37pm

Encantado me encuentro de que el cuento haya sido de tu agrado, estimada Griselda.

Te mando un gran abrazo

Comentario por Ivan Alatorre Orozco el diciembre 23, 2014 a las 5:20pm

No creo que sea tan bueno, pero te  aseguro que lo escribí con mucho cariño ya que una personita muy especial (mi sobrina de  seis años) me ayudó con la trama. Nos divertimos mucho al escribirlo.

Te mando un gran abrazo, Gina

Comentario por Gina Di Benedetto el diciembre 23, 2014 a las 5:02pm

Espectacular

Comentario por Ivan Alatorre Orozco el diciembre 23, 2014 a las 4:48pm

Mil gracias, Lady Mabel.   Te mando un gran abrazo

Comentario por Isabel Guisasola el diciembre 23, 2014 a las 10:33am

Sencillamente maravilloso !!

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