Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Querida amiga Melisa:
Me he puesto a escribirte porque, tenía la necesidad de contarte algo que nos ha ocurrido recientemente y que todavía nos tiene sorprendidos.
Sabes que tenemos en casa una habitación que queríamos alquilar.
Pues bien… hace unos días alguien llamo a la puerta de casa. Una Señora, me  miró al abrirle y sin mediar palabra alguna, me dijo que quería alquilar dicha habitación.
Lo curioso del caso es que nos habíamos puesto ningún anuncio, al no tener muy claro aún, si queríamos meter a alguien desconocido en casa.
Dicha Señora dijo llamarse Soledad.  Casi sin terminar de abrir la puerta, hasta nuestro Salón se coló. Se excusó diciendo que estaba cansada y se aposentó en uno de los sillones y desde allí nos habló:
  • Perdonar pero me encuentro muy cansada y necesitaba sentarme. Me paso la vida buscando habitaciones libres, donde poderme quedar un tiempo…
Nos miraba a todos mientras hablaba y había algo en su voz, que nos llenó  durante unos momentos de miedo y una extraña sensación. Apenas sin míranos unos a otros, llegamos a la conclusión de que si la dejábamos quedarse nos helaría el corazón. ¡Cómo explicártelo! Había tal expresión en su rostro que, era como si quisiera apoderarse de todo; no sólo de la habitación, sino de todo lo que con su mirada iba encontrando.
Ante su actitud no fuimos capaces de hablar. Nos repitió que estaba cansada y que quería reposar.
Nos dejamos llevar por su influjo. La acompañamos a la habitación y con nuestras dudas y miedos, nos fuimos nosotros también a descansar.
Al día siguiente algo nos llamó la atención. Al mira su rostro a pesar de la expresión, cuando le mirábamos directamente a los ojos, se podía apreciar en ellos una chispa de paz, pero tan lejana… tan lejana… que no  podíamos vera con claridad.
Fueron pasando los días. Casi sin darnos cuenta, en nuestro interior se fue introduciendo esa extraña sensación y miedo, hasta tal punto que nos dejábamos llevar por su ese estado de ánimos.
Al principio la casa adquirió un ambiente raro. Todos estábamos tristes y apagados. Ninguno sabíamos muy bien por qué. Sólo que esto ocurría desde que Soledad llego a nuestro hogar. Nos encontrábamos atrapados por alguien a quien no sabíamos manejar. Al contrario era ella quien en nuestras vidas, nuestros actitud ante las cosas, empezaba a mandar.
Al final cansados por la situación, nos abandonamos a la situación.
La mirábamos de solayo y dejábamos que con sus voz por dentro nos fuera llenando.
Pero un día. todos juntos decidimos  sentarnos a su lado.
No se explicarte cómo, pero algo cambió. Aquella chispa que un día vimos en sus ojos nos sorprendió. Se veía  entonces con más claridad y nos miraba con cierto calor.
Empezamos a hablar con ella de temas que nunca habíamos tocado, pues siempre  la habíamos mirado de lejos y esto nos impidió conocer mejor su interior.
Sin la mascara de frialdad que inconcientemente le habíamos puesto, hablar con ella resultó ser sosegado y tranquilo… y hasta te diría que en algunos momentos hasta nos  resultaron sus ojos bellos.
Apenas sin darnos cuenta las horas fueron pasando.
Estas tertulias  llenaron muchos días, hasta tal punto que poco a poco a ella nos fuimos acostumbrando.
Todos hacíamos nuestras vidas y ella en casa quedaba. Al llegar la noche, junto a Soledad nos sentábamos, aprendiendo día a día como era en realidad nuestra amiga Soledad. Como en nuestra vida habían momentos en que era agradable llegar a casa y tener una conversación con ella, hasta tal punto que durante esas tertulias, si alguien nos molestaba sentíamos como si se llevaran un trozo de nuestra intimidad.
Querida amiga! ¡No se cómo te lo podría explicar!
Lo cierto es que Doña Soledad se convirtió  en nuestras vidas, en una parte más de nuestros momentos diarios; momentos que nos llenaban de paz.
Nos encontrábamos tan bien con ella durante esos momentos, que era como si todo su encanto se nos metiera dentro de cada uno de nosotros.
Pero llegó un día en que Doña Soledad nos dijo que se tenía que marchar. Y para asombro nuestro nos sentimos todos tristes. ¡Es difícil de explicar! Teníamos familia…amigos con los que salir…trabajos…pero cuando llegábamos  a casa; cuando necesitábamos de ella…¡Siempre estaba ahí!
Soledad nos dijo:
  • No os pongáis tristes. Solo tenéis que saber que cuando me llaméis, yo acudiré siempre a vuestro lado. Hablaremos si queréis o simplemente, os haré un poco de compañía. Podremos juntos disfrutar de un rato de tertulia, lectura, música o simplemente pensaremos en silencio. Cuando lo deseéis volveré. Recordar que aunque hoy me vaya, siempre me podréis llamar. Pero debo marcharme. No es bueno que os acostumbréis tanto a mi, ni que estéis tanto tiempo sólo conmigo.  Tenéis que vivir vuestras vidas. Yo siempre seré esa amiga que acude cuando la necesidad de paz, hace que deseéis tener a alguien a vuestro lado, que os conozca, os escuche y os entienda
Nos dio un beso a cada uno y de la misma manera que llegó, sin decir más… ¡Nos despedimos de Doña Soledad!
Ahora cada vez que queremos estar a solas con ella, la llamamos y ella inmediatamente acude a nuestro encuentro; sin excusas. Siempre que la necesitamos… llega. 
Así que recuerda querida amiga… si algún día a tu casa llama alguien que se presenta como Doña Soledad, no debes tenerle miedo. ¡Ya veras! Si aprendes a conocerla… a escucharla… a sentirte en paz con su presencia… siempre que la necesites acudirá a tu hogar.
Aprende a convivir con ella y descubrirás que vivir momentos y conversar con Doña Soledad puede aportarte mucha paz.
Recuérdalo cuando te visite   ¡DOÑA SOLEDAD!
Annia Mancheño

Visitas: 52

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Poesia, pensamientos y reflexiones. para añadir comentarios!

Participar en Poesia, pensamientos y reflexiones.

Comentario por Annia Mancheño García el septiembre 15, 2017 a las 7:33am

Celeste, gracias por destacar éste  escrito. Es para mi un placer. Compartir con vosotros mis sentimientos y que estos os llegue y me entendaís, es el mejor regalo para la voz de mi pluma. Un eneorme abrazo. *___*

Comentario por Annia Mancheño García el septiembre 15, 2017 a las 7:28am

Luis, Vicente, Rafael,Enrique,Jesus, Celeste, Josefa, muchosimas gracias por tan bonitas palabras. Desde Alicante-España, os envio mis más sincreros deseos de que todo aquello que soñaís se os cumpla. Con todo mi cariño. Annia *___*

Comentario por LUIS GONZALO MACHADO SÀNCHEZ el septiembre 14, 2017 a las 12:21am

Bella metàfora Annia, haces un relato encantador que va penetrando poco a poco en el alma y de pronto Soledad esta conmigo, ya no le tengo temor , màs bien creo que he logrado admirarla y quiensabe amarla.Felicidades,un entrañable abrazo con todo cariño.

Comentario por rafael vicente padron ruiz el septiembre 13, 2017 a las 10:25pm

linda y buena manera de hablar de la soledad, esta genial del uno, si se gano ese destacado de buena forma , es un escrito muy bueno me gusto desde arriba hasta abajo.

Comentario por Enrique Nieto Rubio el septiembre 13, 2017 a las 9:56pm

bueno es muy bueno tu cuento de soledad,  pero para eso te traes a la abuela y lo comprobará, 

yo prefiero seguir haciendo mi puzle de mil piezas que me tiene loco y para colmo os tengo a ustedes que si que me dais vida jajajaj 

besitos y olvida a soledad que siempre vive sola .  

Comentario por Jesus Quintana Aguilarte el septiembre 13, 2017 a las 6:56pm

Muy hermosa tu narración Annia gracias.

Comentario por celeste hernandez el septiembre 13, 2017 a las 6:51pm

Comentario por celeste hernandez el septiembre 13, 2017 a las 6:10pm

Cierto hay mucho tema y litros de tinta se gritaran en escribir sobre la soledad es la musa que sopla respuestas cuando estamos tristes e inspirados , pero también abruma y tira por la borda lo bello cuando te ataca la desesperación, gracias de corazón.Celeste.

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el septiembre 13, 2017 a las 1:23pm

Siempre seras Bienvenida ¡Mi Reina Annia!

© 2017   Creado por Yoli.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio