Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Cuento rural...``Un ángel de navidad para Lupita´´


El relato que voy a empezar a contar, le sucedió a una familia, y de esto ya ha pasado tiempo, era una familia humilde, que vivió en un retirado pueblo, muy lejos de la ciudad, un pueblo como muchos que hay por este lugar, donde solo por agua o aire se puede llegar. Entre ellos tienen caminos y comunicación, utilizan caballos, burros o remudas (carretas tiradas por caballos o bueyes) para comerciar o viajar, aún hoy en día ésta es la manera en que los pobladores pueden relacionarse, y sus productos vender o intercambiar.


La madre de tres niños, en cama muy enferma estaba, el padre del pueblo que tenía poco de haber llegado a esa comunidad, los santos óleos ya le había dado, porque pensaba que de navidad no pasaba.

Cual era su enfermedad no sabían, nada más de pronto, una mañana amaneció sin poder levantarse, doña Marina la tía de ella, decía que era de tristeza, porque diez meses atrás le avisaron que había fallecido su esposo.

-Hermilo el esposo de Anita tenía tres años de haber salido del pueblo a trabajar a la ciudad y desde entonces lo veían muy poco, un día llegó don Epifanio un antiguo vecino, que junto con él se fue del pueblo y nomás así le dijo, que Hermilo había fallecido, yo pienso que por eso no ha podido recuperarse. -Dijo doña marina.... Pero bien nadie nunca supo cual era su enfermedad.

Eran muy pobres, y lo que ganaban, apenas para medio comer les alcanzaba, huérfanos de padre y con su madre enferma, los tres chiquitines en lo que podían trabajaban.

José, el niño de en medio, con 9 años de edad contaba, casi a diario por las tardes, le ayudaba a don Abelino el tendero, un hombre de mediana edad que con cariño lo trataba y hacía tiempo viudo estaba, José iba a limpiar y lo que en la tienda había le ayudaba a acomodar.

Algunos vecinos, a veces lo que era su voluntad les daban, en un pueblo tan pobre casi todos con necesidades siempre estaban.

Lupita la niña, era la más grande, siempre a sus hermanos apuraba, para que salieran a vender lo que su madre cuando estaba sana, antes que callera en cama, les enseñó a hacer; collares, pulseras y aretes de canutillo con chaquira y servilletas de manta bordadas con hilos de colores, que ellos vendían cuando a otro poblado salían. Pero en ocasiones no tenían ni para el pasaje, el carretero (conductor de la carreta) que los conocía, a veces les hacía el favor, y los llevaba sin cobrarles.

 

Mientras José y Benjamín, el niño más pequeño que tenía 7 años, iban a tratar de vender su bonita artesanía, Lupita cuidaba a su mamá Anita, hacía la comida, lavaba y barría, así de chiquita como ella estaba, con 10 años apenas no descansaba, se apresuraba a hacer sus quehaceres de casa para seguir bordando servilletas de manta, que en ocasiones también vendía a las personas que por encargo le hacían, para ayudarse a comprar lo que comían.

 

Ese día, mientras ella cosía llego un desconocido, un anciano encorvado con un bastón de madera labrado en el apoyado y le pregunto si allí vivía Anita, la niña que no lo conocía, le contestó... 


-¿Quién es usted señor?¿Para qué busca a mi mamá?,
-Dice el anciano, 

-soy alguien que los quiere a todos ustedes;

-le dice Lupita,

-mi mamá está enferma, no se puede levantar, dígame, ¿en que lo puedo ayudar?

-el anciano le dice,

-regálame agua, tengo mucha sed, y como tanto he caminado me
siento fatigado, préstame tu banco, para descansar un rato.

-Ella le ayuda a sentarse, y con agua le trae un vaso, mientras bebe el agua,
mira hacia dentro, donde está la cama y pregunta a la niña,

-¿Quién es la que está ahí dormida?

-es mi mamá Anita, por ella usted acaba de preguntar, está muy enferma y yo no lo quiero, pero creo que a navidad no va a llegar, el padre Juan ya los santos óleos le vino a dar.


-El anciano se le queda mirando tiernamente y le dice sonriendo levemente,

-¿Qué desearías te regalara el niño dios en navidad?

-Lupita lo ve a los ojos fijamente, casi a punto de soltar el llanto con voz entrecortada le dice...

-señor, mis hermanos y yo nunca de regalos hemos sabido, el Niño Dios ninguna vez aquí ha venido, solos y sin cenar cada noche buena con mi mamá hemos dormido y sin nada al otro día en navidad hemos amanecido.
Pero si usted habla con él, dígale, solo le voy a hacer un pedido, no quiero
juguetes ni regalos, solo deseo me haga un milagro ¡que alivie a mi mamá! ese sería para mis hermanos y para mí el mejor regalo.

 

-Pídeselo tú, el siempre a los niños ha escuchado, ya no llores, tus ojitos seca, tu madre te oirá y entristecerá, espera a tus hermanos vienen en camino, todo lo que llevaban lo han vendido de regreso están, me retiro niña, gracias por el agua y por dejarme descansar, pide tu deseo y se te cumplirá.

-En la despedida estaban, cuando Lupita ve junto al banco el bastón en la pared recargado, va por él para entregárselo, su asombro fue que al querer dárselo el anciano ya se había marchado, ella sorprendida corre a buscarlo, viendo a todos lados, una sola calle tenía el poblado ¡era imposible! ¡no lo veía!, ¿donde se habría ocultado? le preguntó a un conocido que venía caminando, si a un anciano que nunca había visto se habría encontrado, él le dijo --he recorrido todo el camino y con ningún desconocido he tropezado.

 

Va a la capilla del pueblo que un poco retirada de su casa estaba, a buscar al padre Juan, para platicarle lo que en ese rato le acababa de pasar, sale Gerónima, la señora que arregla y limpia la pequeña iglesia y le pregunta;

 

-¿que se te ofrece Lupita? el padre no está, anda en el otro pueblo fue una misa a celebrar, desde madrugada salió, ya no ha de tardar en llegar ¿Esta mejor tu mamá?

-Mi mamá sigue igual, dormida todavía está, ya me voy porque sola mucho rato no la quiero dejar ¡adiós doña Gerónima! cuando vuelva el padre Juan le dice por favor que lo vine a buscar.

-Regresa a su casa, y sigue pensando que se haría el extraño y por que el bastón le habría dejado, si él para caminar parecía ocuparlo, eso estaba meditando, cuando escucha que la están llamando, era su mamá que apenas si podía hablar;

-¡Lupitaaa, ven mi niña, he despertado! ¿Dime? ¿Donde están tus hermanos?


-No tardan en llegar mamá, por ellos no te estés preocupando, aunque están pequeños se saben cuidar y nadie les hará un daño.


-Del anciano le iba a platicar, cuando llegan sus hermanos alegres, porque
todo lo que llevaron a vender les habían comprado; su madre que sentía su alma
escapaba, les habla junto a ella se acercaran y les dice con lagrimas por sus
mejillas rodando;

-antes de que sueño me vuelva a dar, por si ya no llego a despertar, quiero decirles que siempre los he amado y donde quiera que esté, siempre los estaré cuidando... 

-Lupita ve a su mamá, que con trabajos está hablando y le dice;

-descansa, duerme otro rato, a ti nada te va a pasar ¡te vas a aliviar! me lo dijo el anciano;

-antes de que ella terminara de hablar su mamá ya estaba dormitando, Benjamín pregunta --Lupita ¿Qué anciano?, --Y José responde --a lo mejor es el mismo que por el camino nos venía acompañando --Lupita, se les queda viendo intrigada, pero de ese incidente ya no comenta nada... y les dice... 

-Vengan a sentarse niños, vamos a comer algo muy rico les preparé, luego que terminen, se bañan y se cambian; - le dice a José... 

-hoy no vayas con don Abelino quédate aquí en casa, voy a seguir bordando servilletas, tu ponte a hacer pulseras de canutillo, mientras se hace más tarde para irnos a descansar.

-Se llega la noche, los niños como siempre a dormir se disponen, como una cama nada más tienen, los tres en la misma duermen. Lupita les dice;

-antes de que se acuesten, quiero que conmigo recen. -Tomados de las manos y con los ojos cerrados, los niños repiten lo que Lupita va rezando, cuando finalizan sus oraciones, les dice...

-esperen, sus manos no suelten, todavía no hemos terminado, ahora voy a pedirle al Niño Dios por nuestro regalo, sigan conmigo escuchando...

-Ella continúa orando...

-Te doy las gracias porque casa y sustento nos has dado, también porque a mis hermanos y a mí nos has cuidado y queremos sepas te amamos, pero también te queremos pedir un favor, es el regalo que más anhelamos, ver a nuestra mamá aliviada, ¡contenta y feliz como hace un año! dulce niño Jesús, sabemos que nos estas escuchando, con el alma y corazón te lo estamos implorando, mucho te vamos a agradecer si nos concedes ese milagro.

-Cuando milagro decía, escuchan que a la puerta están tocando, los tres se quedan extrañados mirando ¿quien será? se preguntaron, nunca nadie viene a buscarnos, van a ver quién es el que en la puerta está llamando ¿quién es? preguntan los tres, contestan por fuera, somos nosotros el padre Juan y don Abelino, que a visitarlos hemos venido, abren la puerta y ven al padre Juan y a don Abelino con una jarra y un pastel de elote en las manos y unos morrales en sus hombros cargando, los invitan a pasarse y les ofrecen una silla para sentarse, les dice don Abelino;

-dejen acomodar la carreta y a bajar algo más que se quedó en ella. 

-Cuando entra, toma un morral saca un bulto y lo empieza a desatar, eran ropa y zapatos, a ellos se los da, se regresa a la carreta baja un arbolito y lo comienza a adornar y les dice a los niños...

-¡Apuren vayan a cambiarse, vamos a celebrar la navidad! mientras ustedes se visten, la cena vamos a acomodar. 

-Cuando salen con lo nuevo vestidos, ven que el padre Juan y don Abelino un mantel habían puesto a la mesa, el arbolito con adornos colgando y al pie de el más regalos, Benjamín exclamó -¡Que lindo se ve arreglado!

 

-Acomodaron unos platos de barro decorado, colocados en seis lugares de la mesa, y al centro de ella el pastel de elote adornando, tamales y buñuelos en un platón también de barro y la jarra con atole champurrado. 


-¿Quien más nos va a venir a visitar porque hay un plato demás?


-Les pregunto Lupita, pensando que el otro invitado tal vez sería el anciano;

-es por si tu mamá se llega a despertar y con nosotros quiera cenar; - dijo don Abelino, Lupita pensativa le dijo;

- mi mamá no creo que se pueda levantar, ya ve que casi comer no ha querido desde que le avisaron que se murió mi papá, aunque mis hermanos y yo que se muriera mi papá mucho nos a dolido, mi mamá más lo ha resentido, yo me siento mal por estar festejando navidad, mientras ella no se puede mejorar.

- Le dice el padre Juan...

-Deja de inquietarte mi niña y empecemos a cenar, todos en el pueblo hemos pedido a Dios porque se le pase la enfermedad.


-Los tamales, buñuelos, atole y pastel, compartieron todos muy gustosos, mientras la mamá continuaba en reposo.

Cuando terminaron el festín, el padre Juan toma un bulto del arbolito y lo desata, de el saca una muñeca de trapo y un relleno de cazuelitas de barro y se las da a Lupita, enseguida le dice a José;

 

-¡Para ti trajimos este trompo y un balero y para Benjamín, un caballo de madera y este colorido tren también de madera con todo y sus pasajeros, para que jueguen con ellos!

 

Los dejamos niños nos despedimos vamos a descansar, ustedes hagan lo mismo, mañana Dios dirá, rezaré por su mamá para que su recuperación sea pronta.


-Lupita, da las gracias al padre y a don Abelino por la cena y los regalos recibidos, y salen a despedirlos. 


Cuando ellos subieron a la carreta, a los niños un destello les llamó su atención, de pronto fue una luz tan intensa a todos iluminó con su resplandor, se quedó un momento quieta y en segundos se alejó, no vieron lo que era cuando arriba de ellos se posó, pero temor no sintieron, del padre Juan y don Abelino se despidieron sin más nada decir, a su casa se metieron y se fueron a dormir.

Cuando amaneció, se despertaron al sentir que alguien los estaba acariciando, ¡era su mama Anita! que de su sueño había despertado, se veía muy contenta y feliz, como si enferma nunca hubiera estado. Todos muy alegres se levantaron de ver a su mamá de nuevo sonriente y feliz como ellos lo desearon, en ese momento todos dieron las gracias al Niñito Dios por tan bello regalo.


Del extraño, nunca volvieron a saber, Lupita siempre pensó, que fue un ángel que se convirtió en anciano y a la tierra había bajado para poder ayudarlos.



El bastón como una reliquia siguieron conservando, y cada navidad lo sacaban para adornar su casa, como agradecimiento al anciano y al niño dios Jesús ¡que les concedió el milagro!




Ross. (Hada Amorosa)10 de diciembre 2009.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comentario por Ross... (Hada Amorosa). el enero 3, 2014 a las 5:23am

¡¡GRACIAS AMIGO SEVERIANO, POR ESTAR Y COMENTAT...BESOS DE HADA.

Comentario por Severino Fernandez Vecino el diciembre 29, 2013 a las 7:15pm

             ADA DE NAVIDAD

UNA ERMOSA HISTORIA  MUY TRISTE PORO CON UN 

FINAL FELIZ ME ENCANTO LEERLA  UN SALUDO  ADA

Comentario por VIVIAN el diciembre 10, 2013 a las 10:54pm
Comentario por VIVIAN el diciembre 10, 2013 a las 10:52pm
Navidad de Bola De Cristal De Navidad
Comentario por Ross... (Hada Amorosa). el diciembre 10, 2013 a las 8:31pm

¡GRACIAS VIVIAN, CAMPANITA E IRIS, POR SU COMPAÑÍA, COMENTARIO Y LAS BELLAS IMÁGENES QUE HAN DEJADO EN MI BLOG... LAS QUIERO BESOS DE HADA PARA TODAS USTEDES.

Comentario por Iris del V. Ponce P. el diciembre 10, 2013 a las 3:50pm

Comentario por Ana Mendoza el diciembre 10, 2013 a las 12:53am

Comentario por VIVIAN el diciembre 9, 2013 a las 10:00pm
Navidad de Bola De Cristal De Navidad
Comentario por VIVIAN el diciembre 9, 2013 a las 9:59pm
Comentario por Ross... (Hada Amorosa). el diciembre 8, 2013 a las 4:25am

Gracias querida Josefa. por tan honrosa mención... y aunque mi tiempo hoy  día es limitado el poco que tengo lo aprovecho para visitar a mis queridos amigos de este amado Desván .,,, cariños amiga.

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