Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

DANIEL

Cada mañana para Daniel resultaba una batalla el poder levantarse y colocar los pies sobre el suelo. Un sabor metálico solía invadir su boca mientras pensaba en las múltiples tareas y compromisos que durante el día tendría que realizar. Incluso las actividades más rutinarias como asearse o colocarse los zapatos representaban un gran esfuerzo. Bebió de un solo trago casi un litro de agua para  poder así aclarar su garganta procurando eliminar de su boca esa asquerosa sensación.

Esa mañana en particular, antes de salir al trabajo Daniel abrió la ventana de su habitación y permitió que la luz del sol penetrara  en cada recoveco de las cuatro paredes. La luz mostró varias telarañas, envolturas de comida, ropa sucia y trastos de cocina que Daniel no había querido ver en semanas, se percató del desorden pero no le importó, tomó una camisa arrugada del ropero, observó el reloj y notó que era más tarde de lo que creía.

No tenía apetito, por lo que bajo corriendo las escaleras de su casa y al llegar al automóvil notó que una de las llantas estaba ponchada, sacó el gato y la llanta de repuesto de la cajuela y con la poca pericia que le caracterizaba realizar cualquier actividad manual se dispuso a lentamente cambiarla.

Un sol de primavera acompañaba a Daniel mientras conducía su carro por las avenidas y calles de la gran ciudad, el tráfico pesado como de costumbre puso con los nervios de punta a Daniel aunado a la necesidad de llegar a un baño para vaciar la vejiga que sentía reventar. Al entrar al edificio apenas saludo a los compañeros que se iba encontrando y a paso veloz llegó al sanitario más cercano. Daniel  respiró profundamente al terminar de orinar, se lavó las manos, mojó con abundante agua su rostro para lograr despabilarse, se secó y salió del baño.

Al llegar a su escritorio, antes de sentarse observó su vieja y estropeada silla, se sentó con desgano sobre ella y encendió la computadora. La mayoría de las letras del teclado estaban borradas por el uso pero pese a ello Daniel se las ingeniaba para escribir velozmente casi sin verlas. Se colocó los audífonos y selecciono la música de Chopin que casi siempre lograba relajarlo.

 

Daniel  comienza a trabajar cuando siente una palmada en el hombro, era Mariana, la secretaria que tanto le gustaba a Daniel quien le ofrecía un café a lo que él aceptó gustoso. Y como no aceptar cualquier cosa venida de la hermosa secretaria de largo cabello castaño, ojos azules y piel apiñonada a la cual Daniel incluso le había escrito poemas sin entregárselos por temor al rechazo.

Daniel dejó de trabajar un momento, la cercanía con Mariana lo motivó a escribirle un nuevo poema:

“Caminas y el sonido accidentado de tus pasos alimentan mis motivaciones

tu larga cabellera baila al compás de tus movimientos acariciando tu rostro

que transmite dulzura y sensualidad

encapsulo tu fragancia en mi sentir

cierro los ojos e imagino que me sonríes

entonces despierto

entonces vivo”

Daniel imprime el poema, dobla la hoja en tres partes y se promete a si mismo que no puede dejar pasar un día más sin hacer del conocimiento de Mariana su sentir.

Pero el día de trabajo llega a su final y Daniel no logra vencer su timidez, guarda el poema en su bolsa trasera y regresa a casa, al entrar a su habitación observa  el desorden, se recuesta en la cama boca arriba y meticulosamente acomoda las piezas de su rompecabezas de vida, se levanta con decisión y comienza a limpiar su habitación.

 

Iván Alatorre Orozco

23-Agosto-2017

 

 

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Comentario por TRINA MERCEDES LEÉ DE HIDALGO el agosto 26, 2017 a las 7:24am

Me encantan tus relatos, son fascinantes y con secuencia en las ideas, gracias por compartirlos para nuestro deleite. Un abrazo de luz.

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el agosto 25, 2017 a las 6:31pm


Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el agosto 25, 2017 a las 12:57am


Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el agosto 25, 2017 a las 12:51am

Comentario por JUAN ARIEL JARA GUERRERO el agosto 24, 2017 a las 5:13pm

MAGNIFICO RELATO DE VIDA 

Comentario por claudia rosa ayala lueiza el agosto 24, 2017 a las 2:36pm

Parece un relato tan cercano a la realidad,que estremece!!! saludos.

Comentario por Beto Brom el agosto 24, 2017 a las 11:25am

Creo que acompañé a Daniel en su rutinario día.

Gusté el relato, amigazo

Shalom

Comentario por magi balsells el agosto 24, 2017 a las 10:52am

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