Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Dar y Recibir Reflexión

 

Hoy encontré entre mis recuerdos una serie de añoranzas que pensé que ya no podían volver de mi pasado. Y empecé a evocar los recuerdos de mi niñez.

Como algunos o muchos lo saben me crie con mis abuelitos maternos y viví con ellos prácticamente toda mi vida.

 En mi casa la levantada en las mañanas empezaba más o menos a las 4:30 am, se sentían cuando mi abuelito sacaba las chancletas de la mesa de noche y luego se desplazaba por la escalera en particular a sacar el perro…pero aun siendo pequeña me despertaba a escuchar sonidos como el canto de los pájaros al amanecer mientras aclaraba y el croar de las ranas que con el tiempo y la población del sector se perdió entre las construcciones y la autopista.

Pero lo que más recuerdo era el olor del café, a cosa de las 5 am … el aroma de este por toda la casa. Mi abuelito en la sala silbando y practicando su acostumbrado tiple, mientras marcaba los compases con las pernas y los pies… y Un suave “buenos días mija” y el desayuno a punto de servirse faltando un cuarto para las 6 am.

Mi abuelito era aficionado a cazar, por lo regular salía en cercanía a los humedales donde llegaban muchos patos migrantes y solía dispararles y traerlos a casa para prepararlos, eso fue hace mucho tiempo… tendría 5 o 6 años de edad. Recuerdo que en mi casa había un gran danés. Tenía un ojo azul y un parche negro... este animal parecía una vaca era tan grande que el hecho de que bostezara, lo ponía a uno no solo a dormir sino en estado de hibernación.

También había un perro bóxer, era amarillo y tenía en la boca una especie de nacido como una bola y la mayor preocupación de mi abuela era que el me fuera a lamer porque a pesar de ser bastante más grande que yo (“Danger”, así se llamaba), era de fina coquetería y siempre me traía y me llevaba las cosas con las que jugaba. Aún hay en mi álbum de fotos… recuerdos de tan hermoso animal. Pero para la caza por lo general llevaban al gran danés a quien entre otras cosas le tenía miedo.

Mi abuelito disparaba y el animal volante caia.  Era fácil él atinar si nos vamos a poner a pensar pues estos animalitos llegan en bandadas a los humedales y parecían nubes coreográficas… pero es de atender que nada se podía opinar por que el orgullo masculino esta además.

El perro salía corriendo a traer lo caído… abuelito miraba hacia atrás y en un gesto de fina coquetería se organizaba la camisa bajaba el rife y decía esperemos… siempre la posición del rifle era con el disparador hacia arriba porque abuelita se moría del miedo que en la emoción alguna bala se perdiera.

Nosotras por lo general solo reposábamos sentadas sobre un mantel con una gran caja que llevaba lo que se llama avío… platos, pan y algo para tomar, en ocasiones vino pero regularmente era jugo de guayaba, queso de hoja, muchos bocadillos veleños, huevos cocidos, galletas y algo de agua para las manos.

Cuando don gran perro solía llegar, siempre traía el pato en sus fauces pero curiosamente estando un día yo de pie y e l que era más grande que yo… lo coloco sobre mis zapatos. Se retiró y se hecho en los pies de mi abuelo quien admirando  lo que hizo le acaricio las orejas diciéndole buen chico.

Como era de esperarse mi reacción ante aquel animal gigante y espántate casi igual de grande que “danger” pero más siniestro en parte. Me dejo algo confundida…

“que se me acercara y me mostrara que podía así estuviera asustada hacerme un gran ágape”.

-Fue de terror… y aun así sabiendo cómo era el pensar de mi abuelo contuve la respiración y no me le corrí.

 Mi abuelita recogió el pato de mis pies. Lo guardo en una bolsa y nos marchamos a casa a conservarlo y prepararlo para un almuerzo.

 Desde ahí y en adelante con mucho respeto ese animal conquisto mi corazón. Mientras el otro era mi amigo yo siempre le tenía en consideración en especial cuando era la hora de la comida y abuelito decía… “mija” ya se le habrá hecho la sopita a los perros, se me volvió costumbre acosar por lo mismo.

 Es que en la vida hay cosas que nos enseñan queramos o no a aprender a dar y a recibir. A mi pensar es más… que la famosa frase “pide y se te dará y busca y hallareis…” bíblicamente por cierto. Porque considero que en aprender a dar y recibir esta el secreto de la felicidad, del amor, de la amistad. Pero sobre todo porque el tener en equilibrio estas dos cosas nos hace integrales y nos ayuda a fortalecernos en vulnerabilidad.

En mi casa en navidad solíamos jugar a los aguinaldos. Mis abuelos lo utilizaban como rebusque para sus coqueteos y de paso nos enseñaron a tener en cierta forma carácter… fue muy instructivo este juego para mi dentro de lo gracioso que pudiera parecer.

Que es un aguinaldo… es un regalo que se da en conquista por haber ganado una apuesta pero tiene una connotación especial en navidad por que se entrega el 24 de diciembre como un premio regalo a la afrenta o al conquiste… obviamente hay que ser inteligente también para saber apostar no sea que pierdas y después tengas que pagar.

Empecemos por aquí… a quien le gusta que le prometan y no le cumplan… quien se hace preso de las palabras y luego las ignora… podía parecer que para muchos es un simple juego. Pero esto para mi tiene una connotación estrictamente especial porque así fui criada.

Entre los tipos de aguinaldos en mi casa se jugaban tres: al sí y al no; pajita en boca y el dar y no recibir.

El sí y el no consistía en todo lo que te preguntaran a si no fuera cierto o real y según lo pactado, responder si o no.

Por ejemplo: si te decía “cierto que eres muy bonita” y tú te habías pactado en “no” tenías que decir “no”. El otro tenía que decir a lo que le dijeras “si”… Así le pidieras cosas que no podía cumplir, tenía que contestar “sí”.

En caso de que no fuera así, lo que tenía que hacer en deber era pagar el aguinaldo que era lo que habían apostado. El límite del juego eran 8 días en los que se tenía mucho roce social y se iba a novenas y villancicos en la celebración.

Sí que me entretenía pidiendo cosas que sabía que eran difíciles de cumplir y abuelito a veces se rojeaba de mal humor por contestarme… pero que se le va a hacer el me enseño y yo tenía que aprovechar el cuarto de hora… de la misma manera corresponder.

Por eso cuando jugábamos el viejo siempre prefería escoger el “NO” y termine mostrando mi aburrimiento su misando el “si”.

El otro juego que solíamos jugar era pajita en boca… Creo que algunos lo juegan diferente pero nosotros lo hacíamos así… Se conseguía una pajilla de madera y se partía en dos. Con el que jugabas hacías el trato de no perderla o no olvidarla y cada vez que te veías con el… Le decías “pajita en boca “y este tenía que sacarla y metérsela a la boca o perdía... Y a pagar.

Bueno hasta que aprendí a ser cumplida y responsable… por tener que darle por una vez un beso a cierto sapo que no fue para nada príncipe y por culpa de este juego nunca jamás quise volver a jugar.

(Para los que no me conocen hagan un corte y ríanse de mí y por mí)

 El otro juego consistía en el dar y no recibir… creo que entre otros era de mis favoritos... y me hacía reflexionar mucho porque a veces pedias y no te daban o todo lo contrario dabas y nadie te daba

Y era ahí lo difícil… encontrabas que habían esperanzas y frustraciones, que se aplacaban de frente y sin dolor y no en ese carácter sumiso de buscar la conciliación o de encontrar la caricia de la reciprocidad… llegaba a mucha rabia. Pero así era el juego. Una vaciladera constante entre provocación y no dar. Con el trascurrir de los años aprendí con quien y con quien no jugar este juego.

De por si siempre me han dicho que soy detallista, buena amiga y compañía, pero realmente yo no veo el don. Considero que es importante el dar como el recibir. Y que en esto radica mi carácter. De pronto lo que puedo más bien entender es que soy muy sensible al detalle y profundamente agradecida.

Sera por eso que un No, no me hace cosquillas y el sí a veces me parece dramático.

Todo depende de quien venga y para lo que venga, si es un regalo o de que depende… si la persona que me lo da me conoce y sabe mis gustos, si reconoce mi sentir y deseo, si me quiere complacer o me quiere intimidar o de pronto me quiere comprometer. Suelo ser muy delicada y de muy fácil entender o Como decía mi abuelito “sentida”.

Me enseñe de pronto a mal porque no todo lo que me ha de convenir lo he de recibir y si me conviene de pronto es mejor aplicar el juego en el decir gracias pero No.

Creo que a veces puedo parecer caprichosa… Pero soy muy querendona, un poco exigente… tal vez solo algunas cosas particulares suelen gustarme y ni siquiera son palpables.  Soy sensible al gesto, al abrazo, soy amada de Dios y con eso me considero suertuda si es que la suerte existe pues puedo decir que es el único que en realidad me ha complacido… pero eso es otro tema con otro poco de intimidades que reposan en mi diario y que nunca van a conocer.

Así que esta es mi conclusión: la vida es un equilibrio en que es agradable tanto el dar como recibir. Hay muchas formas de dar y recibir y hay muchos juegos que comparten lo mismo. Pero solo en el juego de la vida este juego es el único que rescato para mí. Ahikza Adriana Acosta

 

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Comentario por Adriana el julio 11, 2013 a las 4:58pm

Amadita un placer que hays benido por aqui.. Gracias por leerme. UN abrazo: ahikza

Comentario por Adriana el julio 11, 2013 a las 4:57pm

Gracias Laurita por leer mi relato...Me alegra que te haya gustado.Ahikza

Comentario por Adriana el julio 11, 2013 a las 4:56pm

Gracias sir por contestar el comentario respecto a este relato....

 Mi infancia fué como la de cualquier niña...estoy muy agradecida con Dios y la vida porque fue muy nutrida de afecto y atencion...respecto al aguinaldo que mensionas aqui en colombia se llama prima por prestacion de servicios y se hace o  semestral o anual. Un abrazo. Ahikza

Comentario por Laura López el julio 6, 2013 a las 7:12pm

Fue lindo leerte estos recuerdos amiga, los juegos me resultaron algunos familiares, otros nuevos y el de dar y no recibir no entendí como iba jej, pero deja un hermoso mensaje tu relato y es enternecedor de tan sentido que es. Gracias por dejarnos conocer un poquito más de ti, tus pensamientos, y mensajes que bien recibimos. De lo linda que eres.

Si más personas se parasen a sentir que en el equilibrio de dar y recibir, está la felicidad, y que el respeto y la solidaridad se tiene que tener por base, pero no baste con decirlo, sino realmente se sienta, tanto que cambiaria todo!

Me gusto leerte bella. Un besito

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