Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

EL CIELO YA SABE DE ELLO

 

Llegaban los primeros rayos de sol de un otoño amarillo, bronceado de ocres; y con éste, los primeros plumones sobre mis diminutas y frágiles alas comenzaban a vestir de pardo mi desnudo y grotesco cuerpo.

Los últimos días del sofocante verano habían quedado atrás. Las lluvias torrenciales de las tardes de febrero nos daban una tregua con un cielo azul, manchado de blancas nubes de algodón que se dejaban llevar por la brisa caliente de los atardeceres.

Desde el rincón del nido, lugar reservado para mi descanso, podía contemplar la inmensidad de un páramo de majestuosos pinos y altos coligües que trepaban la altura, persiguiendo a la luz. Abajo, una manta uniforme de arbustos se mecía y buscaba su lugar entre piedras y troncos milenarios, marcando el contraste entre el ayer y el hoy. Ondulante trigo, a punto de segar, se dejaba peinar por el viento rasante que le ponía movimiento a la vida.

En los más intricado del follaje, entre largas espinas de retorcidas acacias, se hallaba mi nido, aposento de la infancia. Una horqueta sostenía con firmeza un capullo de palitos y lana que fue trenzada con esmero y amor por mi madre. Ella, que me dio la vida, me entregó la libertad de partir o quedarme allí esperando milagros, postergando el vuelo.

Cuando creyó que ya era tiempo, me dijo lo que tenía que decirme. Fue breve y precisa: me habló de las aves de rapiña, de las heladas y de los vientos, de las nieves y las escarchas, de las jaulas y los candados, de los puntos cardinales y las estrellas, del horizonte y las distancias y de cómo encontrar el rumbo en el universal manual de los pájaros.

- A puro instinto- la oí decir, enfatizando el consejo.

Después, la observé aletear y partir. Nunca más, la volvería a ver. Un verano la esperé sobre la acacia en que empolló mi vida, pero no regresó. Quizás pensó que no la necesitaba; o tal vez, esté haciendo otro nido para después partir.

Dejé el bosque en el afán de trascender distancias, persiguiendo sueños. Una bandada de gorriones errantes y nómadas alentó la necesidad de partir. Di los primeros aleteos por un cielo de inmensidades, empeñado en sostenerme en el aire infinito envuelto en libertad.

La ciudad, cruel e indiferente, despreció mi barato plumaje, sin colores ni brillos. Cerraba sus ventanas, corría las cortinas, ignorando mi presencia. Fastidié con mi sombra y, unido a otros de mi clase, sobrevolé balcones y plazas juntando migas, evitando desprecios.

Entristecieron mis ojos, y un manto de hollín y humo hicieron grasas mis plumas. Devaluadas plumas que se amontonaban por las cornisas y los salientes de enmohecidos aleros; aposentos pobres donde resguardaba la vida a los ojos despectivos de los hombres. Tasaron mi precio y me dejaron a la deriva, libre, pero solo.

Con el dolor de ser uno más, vi cómo se paga el canto, cómo se premian y cuidan los colores. Ostentosas jaulas entre plantas de plástico y flores de papel aprisionaban la vida por un miserable plato de alpiste. Jaulas de dorados alambres y hamacas prolijas mecían a bellos y esbeltos canarios que cansados de su orfandad, dejaban sus vidas y repetían su cantar para manifestar que aún seguían vivos.

Antes de que las lluvias y el frío llegaran, alisté las alas, repuse fuerzas, sacudí de penas el único y devaluado traje marrón y emprendí el regreso al lugar de mis orígenes y a la horqueta de la vieja acacia.

Arañé alturas, sobrevolé semillas, avisté los lagos y descendí por agua; y desde el fondo transparente, me contemplé y me vi sin brillo. Sin dolor, me dije: no nací para adornar jaulas, no nací para cantar. Mi madre me trajo al mundo, sólo para ser libre y el cielo ya sabe de ello.

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Comentario por Enrique Nieto Rubio el agosto 7, 2017 a las 8:59pm

muy bueno tu escrito amigo 

saludos . 

Comentario por Fransisco Garrison Carter el agosto 6, 2017 a las 2:57pm

Excelente. De profunda y descrptiva belleza que atrapa de punta a punta. Emotivo canto a la libertad desde original perspectiva.

Grato disfutarlo

Mi saludo con afecto.

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Comentario por Beto Brom el agosto 6, 2017 a las 10:37am

Mis felicitaciones!!!

Shalom amigazo

Comentario por celeste hernandez el agosto 6, 2017 a las 8:05am

una simple forma de darte las gracias es dejarte unas letras para decirte que es hermosos saber que gentes literatas como tu hacen grande nuestra lengua, gracias por estar aquí. Celeste.

 

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el agosto 5, 2017 a las 8:43pm

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el agosto 5, 2017 a las 8:41pm

"El hijo pródigo, vuelve a casa"

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