Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

El día que me canse de estar harto 
regresaré a mi boca censurada 
a gritar en ella lo que siento;
y mis labios endurecidos de silencios
vestirán de sentencias y palabras.

El día que me canse de estar harto
venceré mis perjuicios y mis miedos, 
afilaré mi dentadura de destellos; 
y en el metal frío que la endurece
terminaré con aquel que me aprisiona.

El día que me canse de estar harto
saldré a la calle despabilando 
la ira y el desquite adormecido;
y en la calma fraguada de temores 
dejaré las mentiras contenidas.

El día que me canse de estar harto
cortaré las cadenas enmohecidas
en el yugo feroz que las sostienen;
y en el atroz encierro que me contiene, 
liberaré del candado a mi alma adormecida.

El día que me canse de estar harto 
volveré sobre mis pasos en el tiempo
para hallar en las huellas que he dejado
pedazos de retazos que he vivido;
y así, llenar este cántaro, hoy vacío.

El día que me canse de estar harto 
dejaré de lado, sin rendirme, la obsecuencia.
Maldeciré con desprecio a la obediencia;
y en el temeroso castigo de los infiernos,
miraré sin espanto mis pecados.

El día que me canse de estar harto
trataré de admitir mis cometidos,
mis rabias, mis arrebatos y mi locura; 
y en el tedioso morir de cada día, 
revertiré el injustificado desprecio por la vida.

El día que me canse de estar harto
alzaré mis estandartes y mis luchas;
y en la latente razón de mis utopías,
pondré mi sangre, mis palabras, mi pecho 
y estas ganas desesperadas de libertades.

El día que me canse de estar harto
desdoblaré mis banderas y mis silencios,
arrastraré sin vergüenza mis temores;
y en el creciente desatino de mis ansias
dejaré fluir este dolor que me carcome.

En día que me canse de estar harto
navegaré por mis venas hasta mi alma,
por mi sangre, caudal en que me derramo 
donde la muerte impiadosa se revela
ahuecando mi corazón ya estremecido.

El día que me canse de estar harto
aventaré al cielo las cenizas de la derrota,
los pétalos de las rosas ensangrentadas;
y sobre la tumbas de la muerte resignada, 
dejare un puñado de tierra enajenada.

El día que me canse de estar harto
liberaré las hachas, los martillos y la rabia,
las celdas, los candados y las sombras; 
y en la revancha, en que el odio se revela, 
dejaré por sentado el dolor que me sentencia.

El día que me canse de estar harto
liberaré de la jaula que las contiene 
las alas y los picos prisioneros; 
y al viento volaran las blancas plumas
en el bullicio de un canto por la vida.

El día que me canse de estar harto,
buscaré un espacio en este mundo, 
una fosa, un lugar en los desiertos 
para sepultar las guerras y la muerte;
y en la savia de un árbol, ver nacer
la paz merecida que soñamos.

Rolando Pérez Berbel

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Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el febrero 20, 2017 a las 1:46pm

Comentario por celeste hernandez el febrero 20, 2017 a las 5:01am

seguro ya estas arto y sin embargo aun estas de pie...seguro podras un dia tratar de luchar por tus sueños, bendiciones. Celeste.

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el febrero 20, 2017 a las 1:59am


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