Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

El pueblo

La empresa de reformas de Justino iba de mal en peor, la actual crisis hacia mella en toda España, pero con Justino se cebo, tuvo que despedir a todos sus trabajadores y los acreedores le atosigaban, después vino el embargo y la ruina total hasta tal punto que perdio todo y tuvieron que irse a vivir a casa de sus suegros, Felisa su esposa intentaba animarlo pero él solo pensaba en su familia, les había fallado, le fallo a Felisa, le fallo a sus dos hijos de once y doce años, Andreu y Damian, le fallo a todas las familias de trabajadores que contaban con él, pero no podia hacer nada, solo lamentarse, él era un luchador pero veia la batalla perdida y aunque todos le animaban él se encontraba peor.
Justino salia cada dia a buscar trabajo y cada dia volvia igual, un dia estaba en un bar y cogio el periodico, leyó la sección de trabajo y leyó una de las ofertas.

Pueblo pequeño necesita trabajador que entienda de albañilería, electricidad y fontanería, trabajo en el ayuntamiento, sueldo a convenir, alojamiento y huerto a cargo del ayuntamiento, necesario tener hijos de corta edad y estar dispuesto a vivir todo el año en el pueblo, llamar al....

Apunto el telefono y llamo, podría ser una solución, al fin y al cabo que les detenía en la ciudad, nada, no había trabajo ni futuro y él no valia para estar parado, llamo al telefono indicado y le pusieron con el alcalde.
----Buenos dias, llamaba por lo del trabajo.
----Vale, ¿que experiencia tiene usted.?
----Bueno, e tenido empresa y toco las ramas que usted solicita.
----Imagino que tiene hijos.
----Si, dos, uno de once años y otro de doce.
----Estupendo, ¿su señora esta dispuesta a vivir aquí?
----Si, ella ira donde yo valla.
----Perdone, ¿en que trabaja su señora?
----Ella es, bueno era secretaria, lo dejo cuando nos casamos.
----¿Estaria dispuesta a trabajar?, aquí en el ayuntamiento nos hace falta una secretaria.
----Pues claro que si.
----Bueno, entonces el trabajo es suyo, el pueblo se llama Andadero del conde, ¿cuando llegara?
----Saldremos este fin de semana.
----Estupendo, les esperamos.
Se marcho directo a casa de sus suegros, tenia que dar la buena noticia, noticia que al principio no gusto a nadie, tendrían que dejar familiares y amigos, la unica ventaja es que trabajarían los dos, con el tiempo volverían a la capital.
Salieron el viernes, el pueblo estaba bastante alejado pero había que reconocer que los paisajes montañosos eran preciosos y el olor era puro limpio, acostumbrados a la capital aquello era como viajar a otro planeta, las aves los animales campestres recorrían el bosque a sus anchas, como si fueran sus dueños, un pequeño rio les acompaño parte del camino dando más belleza al espectacular paisaje y dándoles la bienvenida al pueblo.
Andadero del Conde, rezaba en el cartel a la entrada del pueblo, no era ni grande ni pequeño, sus estrechas calles empedradas daban un aspecto de no haber pasado el tiempo, y más cuando se cruzaron con un carro tirado por una mula y cargado de heno, el hombre que la dirigia les saludo sonriente con un, valla ustedes con Dios, y siguió el camino, todas las calles y los caminos de entrada y salida acababan en la plaza del ayuntamiento, la plaza era grande, la coronaba el ayuntamiento y la iglesia, el medico y la farmacia intentaban quitar protagonismo a la tasca y una pequeña tienda, la unica pena el colegio que se mantenía cerrado por la falta de alumnos, aparcaron el coche y se dirigieron al ayuntamiento saliendo a su encuentro el mismisimo alcalde.
----Valla, veo que han llegado sin problemas, Justino, Felisa, bienvenidos, por favor, les gustara el pueblo, ahora hay poca gente, en verano es cuando esta lleno.
----Hay poca gente joven.
----Pues si, ya sabe que la gente joven se marcha a las capitales, yo lo que quiero es que con mis ofertas de trabajo venga la gente de nuevo al pueblo, pero vengan, les enseñare su casa.
Les llevo a una casa grande, tenia tres alturas, en la planta baja había un gran salon con chimenea y la cocina también con chimenea que hacia las veces de hogar, en el patio estaba el garage y un pequeño aseo, subieron a la primera planta donde estaban los dormitorios, tres, dos pequeños y uno doble, había un baño completo que no hacia mucho que estaba reformado, en la tercera estaba el desván donde había sido almacenado un monton de artículos inservibles.
La casa fue del agrado de todos estando encima cerca del ayuntamiento, después fueron a las afueras donde les enseño un pequeño huerto en el que reinaban un limonero y un mangranar, el terreno estaba sin cultivar en espera de alguien que lo trabajase.
----No se preocupe si no sabe, el ayuntamiento le regalara la simiente y usted solo pregúntele a los del pueblo que se siembra en cada epoca del año, lo demás correra de su cuenta, como es la hora de comer me e tomado la libertad de prepararle mesa en la tasca, paga el ayuntamiento.
----Estamos muy agradecidos por su tiempo señor....
----Esteban, me llamo Esteban, perdóneme mi falta de educación.
----No hay problema.
----Lo bueno es que tienen el fin de semana para conocer el pueblo y sus gentes, por mi parte nos vemos el lunes en el ayuntamiento, traigan a sus hijos, ya les e arreglado lo del colegio, iran con mis nietas, yo los llevare.
El matrimonio comió en la tasca bajo la mirada de aceptación y los saludos de sus nuevos vecinos, después de comer fueron a su nueva casa, estaba limpia con lo cual solo sacaron las maletas y Justino se echo la siesta, los dos niños se fueron a recorrer el pueblo, momento que aprovecho Felisa para despertar a su marido con pequeños besos y caricias en sus partes intimas , el se las devolvió sobre todo recreándose con una pequeña rosa que tenia tatuada dos dedos por encima de sus braguitas y acabaron haciendo el amor, después ambos se quedaron dormidos uno junto al otro.
Llego la noche y no tenían nada preparado para la cena, alguien llamo a la puerta, al abrirla entro doña Elisa, la vecina de al lado, pensando que no tendríamos nada preparado para cenar tuvo la gentileza de obsequiarnos con una tortilla de patatas y embutidos de la tierra, puso al corriente a mi mujer de todas las vecinas y del servicio de leche y pan, que se vendia en una pequeña furgoneta y pasaban cada dia.
El domingo llego, aunque eran católicos llevaban mal el ser practicantes, solo fueron a misa por lo normal, bodas, comuniones, funerales y nada más, pero ese domingo fue su vecina Elisa quien les puso al corriente, no era una obligación ir, pero el resto de los vecinos podrían pensar mal, los domingos no faltaba nadie a misa, iban todos, como el aperitivo para después de misa, eran cosas en la que no podían faltar.
Se vistieron y fueron con doña Elisa y su marido a la iglesia, aguantaron estoicamente el sermon y más cuando al final el cura les dedico un saludo especial y la indirecta de que tendría que verles cada domingo, a la salida fueron saludados por todo el pueblo, pues había gente que no los conocía aun, se pusieron en la terraza de la tasca donde los martinis y los vasos de vino reinaban pero con el permiso del sabroso embutido de la tierra cuyo sabor era especial, también les sorprendió que te todas las rondas que pidieron solo pagaron una, era como si el pueblo entero se deshiciese en halagos para sus nuevos vecinos, ya de camino a casa doña Elisa les llamo y les hizo entrar en su casa pues ya tenia dispuesta la comida para todos, cosa que les hizo gracia pues ya no pedían permiso si no directamente complacían.
Llego el primer dia laboral, el alcalde se llevo a sus nietas y los hijos de Justino al colegio mientras Felisa intentaba quitar el caos de papeleo del ayuntamiento, mientras Justino iba tomando medidas y apuntando el material que hacia falta para reparar el alumbrado de las calles, al regreso del alcalde miraron lo que había que hacer, más que nada por que firmase las autorizaciones para la petición de material, mientras su mujer iba preparando el papeleo para la firma, después el matrimonio iba a casa a comer, llegando a casa se encontraron en la entrada con cestas llenas de verduras y legumbres, y colgado de la aldaba chorizos y tocino de la tierra, se quedaron atónitos ante tales regalos anónimos y más cuando doña Elisa les volvió a invitar a comer de nuevo, no basto con la negativa ni con la escusa de que la comida ya estaba echa sino aceptar la invitación ese dia, mañana ya verían.
Cada dia que pasaba sus vidas se habían hecho al pueblo, sus hijos se divertían con las nietas del alcalde, ellos disfrutaban de sus trabajos y más cuando alguien del pueblo se animaba a ayudarle a las tareas más duras, pero también cada dia recibían las cestas con comida, Justino un poco molesto por la generosidad se lo pregunto al alcalde.
----Tenga en cuenta Justino que es un pueblo pequeño, somos auto suficientes, prácticamente casi nada viene de fuera solo artículos de limpieza y mantenimiento, la gente es mayor y les gusta compartir lo que les sobra, por lo menos hasta que su huerto de frutos, ya vera que con el tiempo también ustedes dejaran cosas en las puertas de sus vecinos, y no se moleste porque sean amables, somos asi en el pueblo.
La contestación del alcalde le llego a convencer y aceptar como una cosa normal tanta amabilidad, los meses pasaban y la vida un poco sedentaria daba sus frutos, poco a poco habían engordado unos quilos, pero eran felices, el huerto ya daba sus primeras cosechas cosa que llenaba de orgullo a Justino, se sentia todavia más feliz.
Cuando no estaba en el huerto pasaba las tardes en la taberna donde las partidas de cartas y domino hacían más amena la vida dándose cuenta lo integrado que estaba al pueblo.
Mientras sus hijos hacían amistad con las nietas del alcalde las cuales les enseñaron hasta el ultimo rincón del pueblo y sus alrededores, con sus juegos y travesuras daban una nueva vida al pueblo donde hacia tiempo que no se escuchaba las risas de niños.
Felisa un dia fue a la unica tienda del pueblo, aunque dejasen comida no dejaban nada para la limpieza, al entrar oyó una conversación sobre una fiesta que se aproximaba.
----De que fiesta se trata.
---No lo sabe, eso que trabaja en el ayuntamiento.
---Llevamos poco tiempo y no estamos al corriente.
---Es el dia de las matanzas, el alcalde nos suministra unos cerdos criados en el pueblo y hacemos la matanza todos los vecinos, después hacemos una comida y lo que sobre nos lo repartimos, ademas es bonita porque vienen los jóvenes de fuera,
----Esperamos estar invitados.
----Como no, ustedes ya son del pueblo.
Felisa estaba deseando contar la buena nueva a su marido, llevándose una decepción pues él ya lo sabia, fue nombrado encargado de recoger leña y adornar la plaza de las lavanderas para dicho efecto para dentro de un mes, seria su primera fiesta en aquel pueblo que tan bien les había acogido.
Se acercaba la fecha y en todo el pueblo se olia a fiesta, venían coches de fuera con gente joven, sus hijos ya no eran los únicos niños y el pueblo tomaba el ambiente perdido hace años, antes de las migraciones de la gente joven.
Lego el dia de la fiesta y cuando Justino se preparaba para participar una llamada de la tienda de materiales de la capital le avisaba de que había llegado su pedido y tendría que recogerlo hoy mismo, hablo con el alcalde para contarle la novedad y cogio la camioneta municipal y partio prometiendo que volveria lo antes posible, no queria perderse la fiesta.
El viaje duro más de lo normal, para el colmo tardaron en darle el envio, menos mal que a la vuelta la cosa fue mejor, llego al pueblo y no vio a nadie, se imaginaba que estarían en la plaza de las lavanderas, deposito la camioneta en el parkin municipal y tomo camino hacia la plaza, a medida que llegaba escuchaba la musica y el jolgorio de la fiesta cuando antes de llegar se encontro con uno de los vecinos al que saludo, de pronto sin saber como un fuerte golpe lo tumbo al suelo dejandole sin sentido.
Cuando desperto no veia nada y le era imposible moverse, estaba atado y con los ojos vendados, por el frio que pasaba deducio que también estaba desnudo, pensaba que aquello era una broma de mal gusto hasta que oyó la voz del alcalde.
----Buenos dias tengas Justino, te preguntaras que es lo que pasa, te e cogido afecto por lo cual te contare la historia del pueblo.
Justino se mantenía callado mientras el alcalde le contase la historia, queria saber que estaba pasando, porque estaba allí atado mientras los demás disfrutaban de la fiesta.
----Hace muchos años cuando mi abuelo era el alcalde nuestro pueblo vivia ajeno a la guerra que se disputaba en toda España, pero un buen dia llegaron unos soldados, se querían llevar toda la comida que había en el pueblo sin pensar en que los inviernos eran duros y sin comida moriríamos, durante unas semanas estuvieron saqueandonos y violando a nuestras mujeres más jóvenes, pero nosotros somos duros y decidimos salvar nuestra situación, les preparemos una fiesta donde logramos emborracharlos a todos, estaban confiados pensando en que no les haríamos nada, pero se equivocaban, una vez borrachos el pueblo entero nos echemos encima de ellos, una vez atados e indefensos hicimos lo que había que hacer, ellos querían nuestra comida, nosotros nos los comimos a todos, hicimos una matanza y la verdad es que el cuerpo humano es como el cerdo, todo se aprovecha, chorizos, morcillas, longanizas, cecina todo se saco de aquellos malditos soldados y gracias a ello pasemos un invierno bastante desahogados de comida, desde entonces celebramos la fiesta de la matanza, al principio cogiamos a forasteros de paso o llamábamos a temporeros que venían al pueblo y nunca salieron y nadie supo de ellos, a cambio ganábamos unos embutidos con nuestro sabor tan especial como habéis podido comprobar, lo malo es que ya no venia gente, de vez en cuando nuestros jóvenes invitaban a forasteros a la fiesta y ultimamente con mis ofertas de trabajo, el caso es conseguir victimas para la fiesta, podeis sentiros honrados tu y tu familia, este año habéis sido elegidos.
Justino no sabia o no queria saber a lo que se referia el alcalde, lo unico que sabia es que el miedo le estaba dominando cuando de pronto noto el frio contacto del acero en su cara, era un cuchillo que corto el trapo con que le habían vendado los ojos.
Lo que vio era dantesco, no daba credito a los horrores que estaba viendo, su mente intentaba digerirlo mientras la locura y el terror le dominaba, habían cinco cadáveres colgados de los pies abiertos en canal y destripados, la carne ligeramente chamuscada por haber sido pasados por las brasas para quemar todo tipo de vello corporal, entre los cadáveres identifico a su mujer y a su hijo pequeño, los otros serian invitados de los que vinieron de la capital, busco con la mirada a su segundo hijo viendo como uno de sus vecinos cogia la cabeza de su hijo y con un hacha de cocina la estaba partiendo por la mitad para sacarle los sesos, al resto del cadaver le estaban sacando los huesos para picar la carne mezclarlo con su propia sangre y hacer los famosos embutidos usando sus propias tripas, cuando vio que cogían los cuerpos de su otro hijo y de su mujer y con hachas de cocina los iban partiendo por la mitad, en ese momento su locura no aguanto más.
----SOIS UNOS HIJOS DE PUTA, LES HABEIS MATADO, SOIS UNOS ASESINOS.
Lo repitió varias veces haciéndose el silencio, todos le miraban, de pronto uno se echo a reír y comenzaron a reírse todo el pueblo mientras su ardia faena continuaba descarnando los cadáveres y echando los huesos a unos capazos de caucho, Justino seguia gritando cuando el alcalde se acerco a él.
---Sabes, este año la fiesta es un éxito, ademas , me van a cocinar mi plato favorito, criadillas confitadas y sesos rebozados, adios Justino.
Giraron la madera donde estaba atado poniendole la cabeza a un palmo de una palancana de plastico, el alcalde cogio un afilado cuchillo y con la maestria de un matarife le corto la yugular, la sangre le recorria la cara mientras iba cayendo en la palancana, Justino no se lo creia, no se creia que iba a morir pero su sangre salia con rapidez, le pareció ver a su mujer e hijos de pie frente a él, le extendían las manos, le llamaban para hacer juntos el viaje a la eternidad, lentamente murió.
La fiesta seguia, se terminaron de descuartizar las piezas y a salar la panceta y el tocino, las cañas de lomo chorizos y morcillas se ponían a secar mientras se preparaba el banquete, la carne se hacia en las parrillas y los comensales dieron buena cuenta de ella, al terminar todos como una piña limpiaron la plaza echando los huesos a un pozo seco donde se almacenarían con los huesos de años anteriores y el resto se repartió a todo el pueblo, mientras esperarían al año siguiente.
Una mujer joven entra en la unica tienda del pueblo donde la dueña y una vecina hablan de la próxima fiesta,
----Usted es nueva.
-----Si, hemos aceptado el estupendo trabajo, mi marido esta de mantenimiento y yo limpio el ayuntamiento.
----Y como les va.
----Muy bien, son todos tan amables.
----¿Son muchos de familia?
----Mi marido y mis cinco hijos.
----Valla, con ustedes llenamos el colegio.
----Ademas estoy orgullosisima de ellos.
----Tienes que probar nuestro embutido, te encantara.
La dueña de la tienda preparo un poco de todo, chorizo, cecina, panceta salada y un buen vaso de vino.
----oiga este trozo de panceta parece como si tuviese una rosa tatuada.
----Es la firma de nuestro matarife, pero coma, le encantara.
----Esta sabroso, nunca e probado nada igual, se deshace en la boca, y que es eso de la fiesta.
---La hacemos cada año, la fiesta de la matanza.
---Espero que nos inviten.
---Bueno, ustedes ya son del pueblo, ademas, sin ustedes no habría fiesta.

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