Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

EN BUSCA DE LA ESENCIA MILAGROSA (relato a dos manos / segundo capítulo de cinco)

Capítulo II

Luego de la revelación del importante tesoro a descubrir, Bernardo tomó un mapa, celosamente guardado en uno de los bolsillos de su mochila. Lo desplegó ante los ojos expectantes del grupo y dijo:

    - Ahora estamos en este punto -expresó señalando Mandalay- y debemos dirigirnos a este otro -prosiguió, trazando con su dedo índice una línea oblicua hacia Hsipaw- allí, según datos fidedignos cuya fuente no puedo revelar, se encuentra la flor Selvius, que posee magníficas propiedades para rejuvenecer la piel. Nuestra meta es conseguir muestras de la misma para hacerlas analizar.

Francesca nos dirá qué camino tomar para que sea más seguro y llevadero nuestro andar. Mateo se complementará con ella para guiarnos, en caso de que nos topáramos con terrenos elevados.

Agradeceré que usted, profesor Germán, ponga en práctica sus avalados conocimientos sobre la especie humana, y nos oriente para saber cómo proceder ante la eventual aparición de descendientes de alguna antigua civilización.

Varda y Álex observarán detenidamente cada arbusto que encuentren a su paso, sin dejar pasar ningún detalle que les llame la atención. Yo mismo colaboraré con ambos en esa tarea.

En cuanto a Lionel, obviamente tu labor será tomar fotografías de todo, desde distintos ángulos.

Ahora cenaremos y luego descansaremos unas horas; debemos reponer energías y estar listos para lo que vendrá.

Pasaron la noche… y cuando el sol animó sus primeros signos de presencia, la columna de aventureros se topó con un difícil camino de escalada a un monte que se apareció ante ellos. 

Tuvieron que hacer un paro, pues en la mochila de Varda se soltó la presilla del bolsillo principal y todos sus cosméticos regaron el camino.

Francesca y Mateo aprovecharon la interrupción momentánea para investigar en los mapas cuánto restaba hasta llegar a la costa del río. Comentaron que, según sus deducciones, estaban cerca, y allí podrían encontrar alguno de los pobladores y contratarlo para que con su balsa pudieran pasar al otro lado, donde se hallaba la parada de un tren que los acercaría a su destino.

Al profesor le entusiasmó la idea de viajar en tren, le recordaba sus años de juventud.

Prosiguieron el trayecto...

 

El ascenso rápidamente llegó a su fin y, antes de emprender el descenso, disfrutaron desde la altura el hermoso paisaje del cauce del río, y además se percataron que a corta distancia se percibían algunas casuchas, con seguridad se trataría de un pueblito de pescadores, justo lo que estaban necesitando. Por supuesto, Lionel no perdió la oportunidad de tomar algunas fotografías para el recuerdo.

 

    - Aquí se respira aire puro - dijo el antropólogo, mientras aspiraba en profundidad para recuperarse, luego de semejante esfuerzo… su edad empezaba a notarse en los ascensos.

    - ¿Se siente capacitado para continuar, profesor… o prefiere que nos detengamos un momento? - preguntó Bernardo, al notarlo algo agitado

    - No se preocupen por mí, sólo es falta de práctica. En las anteriores expediciones me tocaron terrenos llanos. Ya me pondré a tono; sólo les pido que disminuyan la velocidad en la bajada - respondió

    - No se separe de mi lado, profesor, apóyese en mí si es necesario hasta llegar abajo - le aconsejó Mateo

    - Me están haciendo sentir más viejo de lo que soy… de acuerdo, acepto tu ayuda - dijo el profesor, al tiempo que se ubicaba junto al alpinista

    - Entonces sigamos… pronto estaremos muy cerca del río y allí buscaremos con qué cruzar a la otra orilla - indicó el guía

    - ¿Cuál es ese tren del que hablaban Francesca y tú? - preguntó Varda, dirigiéndose a Mateo

    - Se trata de un tren que circula por el viaducto Goteik, construido por el imperio británico en la época colonial - comenzó a explicar Mateo, pero Lionel lo interrumpió

    - ¿El viaducto Goteik, dijiste?

    - ¿Lo conoces? - preguntó Mateo

    - ¡Que si lo conozco! (exclamó)… me subí a él de pequeño. Mis padres y yo estábamos de viaje por algunos países del sudeste asiático y pasamos por éste. Recuerdo vagamente los paisajes, pero hay algo que no olvidaré jamás… y es ese tren - explicó Lionel con cara de asustado

    - ¿Y qué tiene de particular para ser tan inolvidable? - intervino Álex

Antes de que Lionel respondiera, Bernardo le clavó la mirada de tal manera, que el fotógrafo entendió que debía evitar dar detalles. Ya había quedado claro, a esta altura, quién era el miedoso del grupo.

    -Ehhh… no tiene importancia, apenas era un niño cuando lo abordé, no me hagan caso - dijo Lionel, para dejar conforme al guía

Y Francesca, que curiosamente no había participado del  intercambio, se sonrió con cierta picardía ante la actitud del fotógrafo.

Apenas se acercaron a las primeras casuchas del poblado, unos famélicos y nada simpáticos perros les dieron la bienvenida a nuestros avezados exploradores.

Alex se adelantó al grupo y con sus manos abiertas se acercó a paso lento para enfrentar a los cuadrúpedos, y agregó en voz baja...

    - Quédense donde están, yo me entenderé con ellos, tengo experiencia con los perros...

Nadie atinó a disuadirlo y detuvieron la marcha.

Uno de los caninos, es de suponer el líder del grupo -un negro azabache de considerable tamaño- se acercó al inesperado intruso, husmeó una de las manos, luego dio una vuelta alrededor de Alex, que optó por quedar quieto como una estatua; acto seguido, ya frente a frente, se animó a pasar suavemente la palma de una mano sobre la cabezota del animal, aparentemente calmado, éste -complacido- dio media vuelta y regresó junto a sus compañeros centinelas, entonces todos enfilaron con dirección al poblado.

    - Ya está solucionado el asunto, amigos, podemos proseguir, yo me adelantaré... veré de encontrar alguno de los pobladores, síganme...

    - Espera, yo iré contigo, balbuceo un poco el idioma que se habla en esta parte de la región, creo que podré arreglármelas para conseguir alguien que nos pase al otro lado del río...-  dijo Lionel.

 

Dicho y hecho, a escasos minutos se encontraban todos sentados en una especie de balsa precaria, con los pies en el agua, rumbo a la costa vecina. Estando a bordo de la misma se percataron de que en su interior -exactamente en el medio- había una especie de boquete que permitía ver el cauce del río, y algo similar a una red -de trenzado fino- estaba tapando por debajo tal abertura. Después de consultarlo con el amable lugareño, entendieron que durante la pesca se iban arrojando y guardando allí los peces obtenidos, para así mantenerlos vivos y frescos, hasta tanto se los vendiera en el poblado.

Desembarcaron... y, además de agradecer la gentileza al servicial pescador, ofrecieron un billete de 20 pesos americanos, que con sumo gusto aceptó, augurándoles una buena travesía.

CONTINUARÁ

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 Autores:

Laura Camus (Argentina)

Beto Brom (Israel)

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*Registrado/Safecreative N°1606058078337

*Imágenes de la Web

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Comentario por Beto Brom el julio 26, 2018 a las 12:56pm

Apreciados amigazos...

CELESTE, ENRIQUE, JOSEFA, MARÍA, TRINA, NELSON, EDITH...

ya los estamos esperando en el tercer capitulo, ¿vienen?

Comentario por NELSON LENIN el julio 26, 2018 a las 4:15am

Fascinante tu relato que en conjunciòn con tu amiga poetisa es un preludio de buenas letras y con esa capacidad de los escogidos a los cuales aplaudo y felicito a la distancia   

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el julio 25, 2018 a las 11:10pm

Comentario por Enrique Nieto Rubio el julio 25, 2018 a las 8:32pm

interesante esta historia que ya queda en este fantástico rió esperando cruz arlo para proseguir esta aventura,  

os felicito a los dos 

saludos .  

Comentario por Edith Elvira Colqui Rojas el julio 25, 2018 a las 8:32pm

Estupendo relato Beto 

Comentario por TRINA MERCEDES LEÉ DE HIDALGO el julio 25, 2018 a las 6:05pm

Apenas leo el segundo capítulo que me ha encantado, es una historia fascinante. Seguramente, el antropólogo es Beto, jjajajaajaja, estoy brava con él porque no me invitó, jajajaja, aunque a mi al subir esa escalada  me tendrían que empujar con una horqueta, ah y una pregunta . porque no me dan esos 20 pesos americanos a mi ... jajajajaja. Un abrazo de luz impregnado de mis felicitaciones.

Comentario por Maria Beatriz Vicentelo Cayo el julio 25, 2018 a las 2:32pm

Sin duda alguna los autores han tenido buen cuidado en escoger a los protagonistas de esta aventura!!  ;Desde luego cada tramo de avance será un intereaante reto... felizmente que las aguas del rio estaban calmas... Seguimos nosotros también por esta interesante travesía... 

El secreto de la juventud eterna, siempre ha sido un gran motivo para estas búsquedas peligrosas!!

Seguimos..... 

Comentario por celeste hernandez el julio 25, 2018 a las 8:36am

un interesante relato que nos mantiene clavados hasta  ver el final...gracias Betito, gracias Laura  Ppor compartir. Celeste.

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