Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

En la oscuridad que me rodea, me incorporo angustiada…le impongo a mis ojos, la ardua labor de vislumbrar el camino…

Pero cualquier esfuerzo es infructuoso, pues todo es penumbra en torno a mí; pues hace mucho perdí la senda y la luz que me orientaba; y aunque por todos los medios intente volver a la vida, imposible ha sido.

En medio de la penumbra y sin dirección avanzo…pues algo en mi interior, no me permite desistir. Quizás se deba al terror que me embarga, a quedar atrapada en este gélido abismo de desolación.

Caminar sin rumbo, como una autómata no tiene sentido; pues al final de mi jornada nadie por mi espera…más no me es permitido desistir.

Desmoralizada y decepcionada, continúo en medio de las tinieblas. Tropiezo una y otra vez… ¡Estoy pulverizada!

En el pasto accedo a reposar, y observando al cielo he buscado esa estrella; que con su luminiscencia me oriente…Pero ella tampoco está conmigo; pues como todos me ha abandonado.

Mi corazón ha sido herido de muerte...y sin que nada logre descubrir; la tristeza y desamparo, de mi alma contrita ineludiblemente se apoderan. No obstante ellas también; hechas añicos están.

Mis ojos siento pesados…y por Morfeo me consiento seducir; anhelando que este sueño sea eterno, para así fulminar el dolor, que implacable me deja sin aliento.

La dulce voz de un ángel me despierta…más mi cuerpo se revela; es entonces cuando inmóvil, percibo la tibieza de un beso; provenientes de unos labios, que al igual que los míos...descubro marchitos.

Súbitamente la angelical presencia, en sus fuertes brazos me abriga; me invita a reposar en su pecho... enciende en mí, una pequeña flama de esperanza; símbolo de la candidez que tan afanosamente he buscado.

Temerosa pero ansiosa, elevo la mirada…y es entonces, cuando por vez primera; su dulce rostro contemplo.

Quizás es solo una quimera, sin embargo no tengo nada que perder; así pues con desespero a su existencia me aferro, porque sé...¡Es un enviado del cielo!

Susurrando sutilmente, más seguro de él, me ha preguntado; si avanzar hacia el otoño de nuestras vidas... junto a él, yo quiero.

Y es desde ese instante en que llegó a mí; que no he hecho otra cosa…que amarle, honrarle y venerarle.

Silvia Regina Cossío Cámara

*Autor*

Andrés Alfredo Orellana Pineda

Sir Galahanth

*Derechos Reservados*

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