Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

ENTRE LA FURIA Y EL PLACER 

Destellados dientes abarcaban tu boca de descarnada y voraz fauces. Sedienta y seca, jadeando, partiéndose de a pedazos en agudos espasmos desesperados de deseos. Así, en ese estado de ansiedad incontrolable esperas por mí, palpitante tú voluminoso y bello pecho, aposento de mis besos, terciopelo para mis labios, praderas de insinuantes rosas en la redondez de su universo. 

Desde el instante en que me oyes llegar al abrir la puerta sigiloso y atrevido, silenciando mis pasos para sorprenderte, desnudándote cerca del hogar encendido, dejando caer la seda sobre la alfombra tendida que espera nuestros cuerpos y nuestra alocada manera de amarnos. 

Enloquecías buscando el mejor lugar del gran salón donde te posesionabas como un sensual retrato, dejándote ver trasparente en torneadas formas de sutiles misterios, relevándose tu talle tras la luz roja del fuego que chispeaba estrellas, calentando tu piel al grado justo de mis dedos.

Apaga la luz, adivinémonos, descúbreme, recorre con tu boca el agreste territorio de mi cuerpo. Después, cuando te sienta temblar, cuando te llames al silencio mordiéndote los labios, yo andaré en ti por senderos de frágil follaje, por los andenes de tus pechos descendiendo por los carriles de tu vientre, cauce abajo para saciar la sed y apaciguar deseos, para calmar ardientes tentaciones de encendidas ansiedades.

Mi boca humedecida andará sobre las cornisa de tus hombros, deslizándose mansa y suave por los rincones en sombras de tus pliegues, derrochando amor hasta el cansancio. Vencidos del fragor, dormitaremos en bellos sueños, unidos en el silencio que nos da la paz de tenernos, hasta que tengamos fuerzas para separar nuestros cuerpos sudados de sales y aromas de placer.

Vístete mujer, cúbrete, quiero percibir el interior que te da vida, que te hace diferente, desde adentro donde se siente. Ven, siéntate aquí sobre mi regazo. Hazte niña, aquiétate, déjame amarte sin palabras, sin la furia del descontrol. Concedámosle una tregua a nuestras manos y a nuestras bocas hartas de tanto placer. Dejémoslas estar y siénteme tan sólo con un beso aquí sobre tu frente. Dime que me amas, házmelo sentir con tan sólo una mirada                                                                                      .                                                                                           rolando berbel 

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Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el abril 25, 2015 a las 3:17pm

..."Házmelo sentir con tan sólo una mirada"

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