Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Hijo mio:

Si tu supieras lo que sufro al verte así,

en medio de tanto vicio y depravación

hundido sin fuerzas y con tanto dolor.

Hijo si tu de verdad quisieras 

salir de ese fango y dejar de sufrir,

te darías cuenta de lo que soy capaz de hacer por ti:

con gusto y amor enmendaría cada uno de tus daños

empezando por tu alma, tu espíritu y corazón.

Pero...me atas sin piedad mis manos

y todos mis esfuerzos se vuelven vanos;

te mando cielos hermosos que ya no miras,

lluvias cálidas, algunas grandes otras pequeñas

para limpiar tu visión y mostrarte el camino

pero tu sin más ni más todo desdeñas

te desvías de mi amparo y de mi abrigo.

Te aislas y te quedas sin mi protección

simplemente te vas en otra dirección.

Te construyo estrellas, nubes, lunas y soles

esperando ansioso a que reacciones

y te decidas por fin a luchar por tu felicidad.

Busque ángeles y te los envíe en forma de amigos

todos destinados a ayudarte

y con el corazón dispuesto a amarte.

Y este último intento fue totalmente fallido

y créeme hijo ese fue el que mas me ha dolido,

pues ellos de verdad te amaron, como si fuera yo mismo

y tu...sin piedad los dañaste

los echaste de tu vida lanzándolos en el abismo

sin razón les heriste el corazón, hijo mío...¡Los lastimaste!

Y cada lagrima que lloraron por ti, 

solo acrecentaron mi sufrir

cada golpe y cada herida que les causaste

fueron dirigidas sin escalas hacia a mi,

¡¡ESO JAMAS LO MEDITASTE!!

Por un momento me quedé sin argumentos

sin saber que hacer más por ti...

Y con mi corazón totalmente destruido

levanté del suelo a mis ángeles mortalmente heridos,

resané con lágrimas de sangre sus corazones

y remendé su alma hecha jirones.

Hoy respiro tranquilo, ellos olvidaron lo sufrido

y no te guardan rencor por todo lo vivido

su perdón de ellos te fue concedido.

Hijo esta vida que yo te di es toda tuya ¡SI!

pero te la di para VIVIR no para dejarte morir.

Levanta tus ojos hacia a mí  

y mira todo lo que he creado para ti.

Déjame curarte cada golpe, cada recuerdo y cada herida

déjame apartarte de toda esa compañía mal habida.

¡Vamos hijo! reacciona y actúa con lealtad y verdad

reconoce y enfrenta tus errores con valor y humildad.

Y...recomencemos de nuevo,

aun estamos a tiempo para volver a empezar.

Persigamos esos sueños que aun tienes consigo

¡Sonríe! y cree en mi, así como cuando eras un niño.

No pienses que ante mi has dejado de tener valor

o que te he dejado de amar

para mi eres los más valioso y hoy te amo mucho más.

Creo en ti Hijo, tu eres mi creación perfecta

solo es cuestión de que empieces a amarte y a valorarte

y lo demás hijo....lo demás déjalo por mi cuenta.

 

                                                    A t e n t a m e n t e:

                                           Tu padre que te ama tanto:

                                                             DIOS

 

 

POR: Leti M. Fabián

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Comentario por Ricardo Alvarez Morel el junio 6, 2012 a las 9:18pm

Triste verdad la de tu carta - poema, pero aquello que más desgarra es la soledad de Dios.

Comentario por isabel rizzo el junio 6, 2012 a las 5:27pm

Leti,que desgarrador testimonio...si lo sufrís vos abrir tu corazón y hablar de esto te libera pq hay amigos que aliviarán tu pena de solo saberla. Si es ficticio, sabemos que este tema es una cruda realidad y servirá de todas maneras para quién lo esté padeciendo-Cariños!!!!!!

Comentario por alba el junio 6, 2012 a las 4:08pm

CUANTO SUFRIMIENTO, LETI. UN HIJO NO ES SOLO FRUTO DEL AMOR,  ES TAMBIÉN DOLOR.

Comentario por VERONA el junio 6, 2012 a las 4:15am

HERMOSOOOOO

BELLO CANTO A DIOS!!!

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