Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

me quedé quieto, como una estatua, como una imagen sin vida, lo único que notaba era cómo la sangre corría por mis venas de forma acelerada, cómo incluso, golpeaba mis sienes con una fuerza tal, que por un instante creí que eran martillos los que provocaban aquellos golpes. Pero todo ello pasó pronto, cuando noté cómo una brisa y un aroma especialmente conocidos me envolvían por completo.

Cerré los ojos despacio para poder disfrutar, para deleitarme de esa fragancia tan familiar sin que nada distrajera mi atención. Concentré todos mis sentidos en ese trabajo, los cinco e incluso, el que en alguna ocasión suelo tener, el sexto, ese mismo que me decía sin miedos a equivocarse, que te encontrabas muy cerca de mí, tanto, como para poder percibir tu particular olor… Sin saber lo que hacía, me di la vuelta despacio, casi hasta con miedo (no podemos olvidar que el subconsciente trabaja ajeno por completo a la realidad) y en este caso, me decía que posiblemente, pudiera estar equivocado, que cabía una probabilidad entre mil a que estuviera desencaminado y tú, no estuvieras a mi lado. Y a pesar de ello, de su aferre voluntad por ponerme en alerta, estaba demasiado seguro de no equivocarme, demasiado convencido que estabas muy, muy cerca de mí…

Como el impacto de dos estrellas fugaces, como la explosión más espectacular del sol, así fue lo que ocurrió cuando nuestros ojos se encontraron y los míos, quedaron fijos en la profundidad de ese color tan especial que poseen los tuyos. Durante mucho tiempo permanecimos así, uno frente al otro, en silencio, sin la necesidad de pronunciar ninguna palabra, sin la obligación de tener que decirnos nada, únicamente, observando lo que existía mucho más allá de nuestras miradas, quizás, fuera la fórmula para descubrir lo que había en el alma del otro, quizás…

Un momento después, no sé exactamente el tiempo que transcurrió, te acercaste a mí al mismo tiempo en que me rodeabas con tus fuertes brazos, y yo, creí morir en ese momento en el que me sentí tan arropado, tan cobijado, tan a gusto, que mis párpados cayeron sin fuerza y una inmensa felicidad comenzó a invadir cada milímetro de mi piel, cada espacio de mi ser, cada parte de mi corazón que ya desorbitado por el gozo, brincaba en vez de latir. Noté que las piernas me comenzaban a fallar y de inmediato, intenté recomponer esos cimientos, los mismos que tan sólidos había creído tener y, desde que entraste en mi vida, parecían haberse convertido en paja. Rodeé tu espalda con mis brazos pegándote mucho más a mí, o por qué no, fundiéndome en tu cuerpo como si quisiera formar parte de él. Puedo apostar que estaba a punto de enloquecer. Sentir aquel abrazo con el que tanto había soñado, sentir tu piel rozando la mía, sentir que estaba unido a ti y que podría estarlo eternamente sin necesidad alguna de nada más… Qué dichoso y afortunado me sentía…

El tiempo pasaba y nada parecía importarnos, sólo el hecho de estar el uno con el otro, de formar parte de un abrazo único e irrepetible. Después noté cómo aflojabas tus brazos y sin más, me mirabas fijamente con una sonrisa dibujada en tu boca que delataba claramente, que eras feliz. El verte tan cerca, el saber que tus labios solamente se separaban de los míos por unos muy escasos centímetros, consiguió que un fuerte temblor sacudiera mi cuerpo desde arriba hasta abajo. Qué duda cabe que parecía, después de un largo camino recorrido, un adolescente en su primera cita, y ciertamente me daba lo mismo, se trataba de mis sentimientos, se trataba de la pasión que sentía hacia ti, y ambas cosas juntas, no tiene precio, no hay valor material en el mundo con lo que se pueda comparar.

Y mucho menos, cuando noté tus cálidos labios posarse sobre los míos. Fue el instante en el que la tierra desapareció bajo mis pies y ya, nada existía a excepción de nosotros dos y de un beso que conseguía, anular por completo hasta el mismísimo universo… seguramente en ese instante y durante todo el tiempo en que duró aquel beso tan soñado como deseado, solo existíamos tú y yo… dos seres flotando por un espacio vacío, libre, limpio y con un delicado perfume a pétalos de rosa que era la único que permitimos que nos acompañara… Cuando despegaste tu boca de la mía, cuando tus labios volvieron a quedarse muy cerca de los míos, y nuestras miradas se encontraban de nuevo, fue cuando algo me susurró al oído lo que yo, ya sabía desde hacía mucho, mucho tiempo…

Te amo tanto que creo que te quiero desde el mismo instante en que naciste>>…

Jose Perales

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Comentario por matilde heras maema el enero 16, 2013 a las 8:07pm

GRACIAS POR COMPARTIR ME ENCANTO BESOS

Comentario por Jose Perales el enero 4, 2013 a las 7:14pm

Yoli, te diré un poco lo que acabo de decirle a Pilar Molina. Tus palabras son como ese premio gratificante que consigue emocionarte y hacer, que de ninguna manera, mi pluma deje de expresar sobre el papel lo que en realidad siento.

Gracias por tan maravillosas palabras y por pasarte por mi rincón para dejarme ese precioso mensaje. Fuerte abrazo amiga.

Comentario por Jose Perales el enero 4, 2013 a las 7:12pm

A Pilar Molina. Gracias por tus amables y preciosas palabras. Si he conseguido que vivias la realidad del relato en tu interior es haber conseguido un gran logro, pocas veces uno hace sentir a un lector lo que narra. Por ese motivo para mí, tu comentario como ya he dicho anteriormente, es como el mejor de los premios.

Gracias amiga por leerme y por dedicarme tan bello mensaje. Un fuerte abrazo

Comentario por Jose Perales el enero 4, 2013 a las 7:07pm

Silvia Regina. Personalmente, creo que es así como deberíamos comenzar todos los años y, decirte que sí, que siempre existe una pequeña posibilidad de volver a conocer y a vivir un amor tan fuerte e irrepetible como el primero.

Gracias por tu comentario, y por estar ahí, siempre al lado de mis escritos. Eres un apoyo incondicional de gran valor, no lo dudes nunca. Un abrazo muy sincero querida amiga.

Comentario por Jose Perales el enero 4, 2013 a las 7:04pm

Gracias Rosamelia. Tu comentario me da fuerzas para seguir adelante. Un saludo amiga.

Comentario por Jose Perales el enero 4, 2013 a las 7:03pm

Silvia, tus palabras me han emocionado, sobre todo, que "mi pluma embarga el alma entera" Si es así, me doy por más que satisfecho. Leer tu comentario es como recibir el más ilustre de los premios. Gracias compañera y, por supuesto, los míos y yo personalmente, también te deseamos un muy feliz año a ti a todas las personas que te rodean.

Comentario por Jose Perales el enero 4, 2013 a las 6:58pm

Matoca, gracias por tus palabras, y me alegra y mucho saber que el relato te gustó. Te confieso que esa es mi verdadera intención, atrapar al lector y que este se introduzca dentro del relato. Si lo he conseguido con una persona como tú, quiere decir que de verdad, lo he conseguido.

Gracias por esas felicitaciones. Un saludo para ti también.

Comentario por Matoca el enero 4, 2013 a las 10:43am

Quisiera tener la facilidad que tienes tu para expresar perfectamente el sentimiento del amor en tus letras.

No es la primera vez que me atrapas en tus relatos y que cuando te estoy leyendo imagino perfectamente la escena en mi mente.

Solo me queda felicitarte, saludos Jose.

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