Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

LOS POEMAS

No podía creer lo que estaba sucediendo, trate de despertarme porque seguro era un sueño, y como mis sueños tienen esos visos de realidad, no se todavía si estaré despierto o soñando.
A ella la había conocido hace ya tantos años, que es imposible calcular cuantos; yo nunca la olvidé, cada tanto aparecía en mi mente como el más frágil de los recuerdos. Era una adolescente hermosa, con todo el esplendor de la edad; yo era mayor.

¿Podía ella fijarse en mí?
La verdad es que al principio, no me daba cuenta, era una más del grupo de mis alumnos, en ese curso, la mayoría eran varones, y en mi cátedra me dirigía más a ellos, que a las chicas.

Ella empezó a escribir poemas, me los entregaba para que se los corrigiera como trabajos de la materia, que era castellano.
No se porque empezaron a gustarme los poemas, y no tuve mejor idea que pedirle que siguiera escribiendo, de hecho cada clase me acercaba hasta su pupitre y le pedía que me entregara alguno.

Los poemas eran tristes, hablaban de amores imposibles.

No puedo saber en que momento pensé que esos poemas estaban dirigidos a mí.
Y lo que es peor, ese juego comenzó a gustarme.
La doblaba en edad.
Mi matrimonio era un fracaso, quizás por eso comencé a aferrarme y creer que era su amor imposible.

Me fui enamorando como un adolescente.
Hacía lo imposible por acercarme a ella.
Cada gesto, cada mirada, yo me las adueñaba.

Hasta que una tarde, mi realidad, se desplomó como un castillo de naipes.

Me quedé en el auto, en la esquina de la escuela, esperando verla llegar.
Venía abrazada de uno de mis alumnos, justo al pasar delante de mí se detuvieron para besarse, no lo podía creer.
Por primera vez, me sentí viejo, tonto, incrédulo y ridículo. ¡Como pude pensar que ella se enamoraría de mí!
Tome fuerzas, entré al curso, jamás los había visto juntos, de hecho estaban sentados muy distanciados.
Igual me acerqué y le pregunté como siempre si tenía alguna poesía para darme.
Me sonrió, me extendió un papel, donde solo decía “ahora soy feliz”.

Nunca supe realmente que pasó. ¿Estaría ella enamorada de mí?
Los poemas los conservo todavía. Tenía la secreta idea que un día volvería a buscarme.
La vida continuó su curso, armé otra familia, la primera había fracasado.
Nunca supe de ella, guardé su recuerdo y los poemas.

Ahora ella está aquí, frente a mi, ya es una mujer madura, casi diría mayor, conserva la belleza de aquellos tiempos.
Yo estoy muy viejo, gastado.

No puedo creer lo que estoy viendo. ¿Que hace aquí?

Mi mujer me despierta, dice que estaba llorando.
Se quedó mirando sin comprender.

Nunca le contaré mi sueño.

María Rosa.

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Comentario por Teresa Mabel Meneghini el junio 29, 2009 a las 5:46am

Excelente texto querida amiga, un gustazo leerte.
Un Abrazo Poeta mil gracias por compartir!!!!
Comentario por Nenfa el junio 28, 2009 a las 3:50am
Excelente querida amiga!!!
Es un gusto leerte, mil gracias.
Abrazos y feliz domingo.

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