Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Se supone que en los meses  de junio y julio todos los mortales, que transitamos por esta tierra de Dios, le damos gracias por los días de sol y sobre todo por las vacaciones: no más madrugar a despachar a Isabela para el colegio. Pero uno también quiere  salir a pasear y las oportunidades no son muchas, porque a mi santa madre ya a su edad hay que sacarla de esta casa con una orden judicial porque le da  pereza a la pobre, bueno, mi hermana nos invitó, oh milagro, a una bella ciudad, el viaje no dura más de 4 horas en auto, pero… pero… ella iba con mi santa madre y sus dos hijas y a mí me tocó ir en el carro de mi sobrina, con su  niña que tiene dos años y  es de las que le  da la pataleta y de qué manera, bueno, yo iba sentada atrás con la niñita en su sillita bien amarradita y se supone que  se dormiría inmediatamente el carro  se pusiera en camino,¡ naranjas¡  cómo no había dormido bien, empezó a llorar, yo saque de mi bolso una libreta, un lapicero, mis aretes, mi reloj… nada que se calmaba, le pasé un dulce de los que le encantan, pero no sabía  que en un auto en movimiento no, hacía un calor, y la pequeña no lloraba, gritaba, la mamá sacó medio cuerpo y lo apuntaló encima de mí para cantarle y el problema es que con su voz chillona no duerme ni a un muerto, todo lo tiraba la  niña debajo de la silla, había un tráfico del diablo y a mi ya se me  salían hasta los ojos haciéndole caras para que se  riera… creo  que el viaje más largo que he hecho es a estados unidos cuando  voy donde mi hermana, pero este parece como uno a  Nepal de ida y vuelta, y cuando por fin llegamos, mi sobrina iba encartada con mil maletas de la niña,  el perro de peluche, el triciclo… entonces a la gordita porque bien gordita si es le dio por   quedarse profundamente dormida cuando el auto se detuvo, yo, mi maleta, y ella eran varios kilos, subió primero al ascensor  mi sobrina y yo esperé pacientemente a que volviera a bajar para subir y se despierta la  sirena de ambulancia en pleno ascensor llamando a la mamá… cuando estuvimos de  vuelta en casa, le dice mi sobrina  a mi santa madre. Abuelita cuando van a volver con alba y yo para mis adentros: como adoro  mi casa, mi  Isabela, y la pereza de mi madre para salir.   alba

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Comentario por Adriana el julio 20, 2013 a las 5:09pm

Definitivamente eso es la vida... Me recuerda esto algo muy comun entre nosotros, el paseo de olla y el paseo familiar cada ves que alguien nos visita. o que tal un asadito... O unas onces para cortar tela y ponernos en el orden con chocolatico queso y arepa. Gracias Alba por compartirnos tu momento familiar. Un abrazo.Ahikza

Comentario por alba el julio 19, 2013 a las 3:26am

gracias ricardo, tu  comentario me hizo reír mas que el que yo escribí, pero entre mi sobrina y el frío que también hace acá creo que me quedo con el abrigo de lana.  un  beso y gracias por tu anotación.

Comentario por Ricardo Alvarez Morel el julio 19, 2013 a las 2:23am

Pues aunque parezca mentira, todos los mortales no damos brincos de alegría por los meses de Junio y Julio, porque si lo hacemos no será para alabar al sol, sino para sacarnos el rígido frío que hace en mi tierra. Tu relato me llega mejor para mi corta entendedera en Diciembre y Enero, pero claro, para esa época tú estarás con los turrones, el árbol de navidad, el pesebre viviente, las bebidas calientes y brincando por el frío como ahora estoy haciendo yo. Pensaba seguir comentando tu relato, pero se me entumecieron los dedos y es probable que alguno de mis estornudos vuelva a despertar a tu sobrina. 

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