Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Percibo la música suave de fondo y reposo en quietud, profundizo con mirada disipada, y mis manos muertas, sobre el teclado. Cierro los ojos, respiro hondo y recojo mi aire, igual que en las clases de yoga y mi mente se deja llevar. No consigo respirar al compás…pero la música instrumental seductora y lenta me transporta, me enajena. Si levanto la mirada veo un bufón y una dama disfrazada de ironía vestida de azul, me sonríe con ternura y me señala de nuevo  el camino; la música se va animando, el ritmo va acelerando, y mis dedos se van adueñando del teclado, sintiendo que  no soy yo la que escribe, al menos no la que piensa lo que escribe. Fluye solo mi propio discernimiento…La escala musical va ascendiendo y para, y vuelve a empezar, la lámpara baja del salón, único sol iluminador.

Ahora la música alcanza un éxtasis total, quizás debiera levantarme y empezar a bailar, desde la ventana del salón a lo lejos, allá cruzando el parque, solo se ven luces que brillan de otras tantos edificios estáticos de intimidad en movimiento. ¿Acaso no bailan los cuerpos por dentro?

Es el momento de mi comunión con la soledad, es mi momento de paz, de autoconfesión y desnudez total. Es la caída del día y la visita de la luna que se asoma al otro lado del cristal, como deseando conversar…es, sencillamente, uno de esos momentos de recapacitar.

En la serenidad de la noche, en la evidencia que mi quietud me aporta, respiro honda y lentamente. Voy exonerando mi mente, fijo un punto en mi horizonte, me cuesta avezarme y encontrar acomodo en actitud cavilada.

Y es que es dilatada la paz que me arropa en la noche. Si se oyen susurros yo apenas escucho. Ilusos espectros si codician privar este instante trascendente de destense de mi seso. No soy fácil de afrontar. Mi propia sombra es fortín de mi sustancia interna. No por contención acallo mi verbo, puede ser la causa una simple galbana e instruido cumplido al silencio.

***

Ángeles de la sombra, que noche a noche me desvestís para conducirme desnuda a mi lecho, sin ropajes ni inquietudes, dónde mi amado me colma de besos y sueños de vuelos serenos, que entre estrellas de fuego, me van ascendiendo a los cielos.

Como cada media noche os entrego mis fuerzas, mi juicio y equilibrio, mi ilusión y mi energía, mi intuición y mis sentidos que en la jornada lunar relego al olvido…perdonadme si me guardo la pasión y el cariño a potestad de

mi cómplice nocturno, hijo de la luz, soberano en mi existencia.

María de Poniente

27-04-2017

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Comentario por María de Poniente el abril 28, 2017 a las 9:38pm
Gracias Sir Galahantn por sus palabras
Comentario por María de Poniente el abril 28, 2017 a las 9:37pm
Gracias Celeste por estar ahí siempre
Comentario por celeste hernandez el abril 28, 2017 a las 7:56am

QUE BELLOS MOMENTOS DE PAZ Y RELAX, GRACIAS MARÍA POR COMPARTIR. CELESTE.

Comentario por María de Poniente el abril 28, 2017 a las 12:29am
Muchas gracias Luis por tus bellas palabras
Comentario por María de Poniente el abril 28, 2017 a las 12:29am
Muchas gracias Josefa por tu presencia que siempre anima y por el destacado,bss
Comentario por LUIS GONZALO MACHADO SÀNCHEZ el abril 27, 2017 a las 5:01pm

Distinguida prosa , sentimientos profundos y de reflexiòn,felicidades un fraterno abrazo,felicitacioones

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el abril 27, 2017 a las 9:33am

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el abril 27, 2017 a las 2:23am


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