Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Hace algún tiempo fui invitada por el gobierno de Japón para realizar unas investigaciones científicas desarrollando bio-baterías. Me ofrecieron pagarme todo por un año en el Instituto de Química Física de Tokio, y allí fui a parar. Trabajé duro, pero los fines de semana me iba a conocer de norte a sur casi todas las Islas, incluyendo las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

Aquí les comparto un relato verídico que me ocurrió el día que me tomé el Shinkansen (tren bala) y fui hasta Hiroshima.

PLAZA DE HIROSHIMA
(Relato verídico)

No esperaba llegar a este espacio tan enorme a la hora del silencio.
Es la hora en que la tarde le toma la mano a la noche. Hay una leve penumbra que me permite oír claramente un extraño murmullo que se mete por cada poro de mi cuerpo. No debí salir tan tarde en busca de este espacio que siempre me ha atraído como cal para los huesos, como sal viva para los ojos, como agua para la sed de la vida. Es la hora en que todos se recogen a mirar las paredes del silencio y no se habla, ni se piensa, solamente se desea reposar con la mirada en el blanco de los recuerdos.
Cruzo la plaza en diagonal a pasos lentos. Agudizo los sentidos, deseo mirar cada pulgada del suelo, ese que un día fue alfombra de carne chamuscada. Deseo la clarividencia que se esconde en mi mente.
Hoy la necesito más que nunca. El murmullo se hace más intenso y se cuela por mi boca, diluyéndose en mi sangre hirviendo.
Sí, se que escucho gritos, lamentos. Los murmullos son cada vez más entendibles, cada vez más dolorosos. De momento comienzo a ver las caritas quemadas, los ojitos ardiendo. Las ropitas en hilachas de cenizas y sangre coagulada se pegan a mi piel.
Estoy segura que es en este lugar donde los apilaron y terminaron de matarlos para que no siguieran sufriendo por largo tiempo. La radiación les hizo mucho daño, no tenían salvación, esas reacciones en cadena seguirían pudriéndoles la piel tierna, las llagas cubrirían todo sus cuerpecitos supurantes en carne viva, en dolor vivo, en horror largo y lento.
No sé por qué necesitaba estar aquí, en este lugar de los infiernos, pedir perdón, llorar por cada uno de ellos. Llevo la culpa tatuada en mi alma vieja. Los alaridos se clavan en las entrañas como punzadas cortantes. Estoy aquí, al borde de la locura, al margen de la conciencia, llorando ríos, mares, sofocando con mis lágrimas el ardor de sus cuerpos, pero estoy segura que ni todas las lágrimas del universo podrán sellar esta laceración imperdonable. Mis brazos se alargan y extienden hasta el suelo y logro un abrazo horizontal.
Soy sábana tendida sobre la muerte.
Carmen Amaralis Vega Olivencia

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Comentario por Enrique Nieto Rubio el marzo 15, 2018 a las 7:55pm

muy bueno tu relato amiga 

saludos 

Comentario por Tiziana el febrero 21, 2018 a las 1:34pm

Fuerte esta narrativa que nos entregas Carmencita ,una cosa es saberlo otra muy distinta haber estado como tù en el mismo sitio y percibir lo sucedido ...Gracias por compartir tus experiencias y sentimientos siempre .. Saluditos Tiziana

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Comentario por Carmen Amaralis Vega Olivencia el febrero 19, 2018 a las 5:32pm

Muchas gracias mi querido Nelson, por tus preciosas palabras y por tus hermosas orquídeas, bendiciones, Amaralis

Comentario por NELSON LENIN el febrero 18, 2018 a las 2:02am

Una prosa impactante de algo que el mundo repudia y siempre repudiará porque actos criminales como este, siempre serán una deshonra para la humanidad; pero en tu caso nos has narrado con tanta vehemencia que uno lo palpita desde el inicio de esta narrativa muy buena, mis saludos y felicitaciones para ti amiga poetisa 

Comentario por Carmen Amaralis Vega Olivencia el febrero 17, 2018 a las 3:27pm

Muchas gracias mi querida Josefa por tan valioso y significativo DESTACADO,   me honra, bendiciones, Amaralis

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el febrero 17, 2018 a las 5:02am

Comentario por Carmen Amaralis Vega Olivencia el febrero 16, 2018 a las 10:11pm

Hugo , gracias por tus palabras, ya corregí ¨sellar¨ no recuerdo si quise decir ¨callar¨ pero te agradezco tu indicación  Mira yo escribo en cualquier momento, el relato lo escribí de mis recuerdos, no fue inmediatamente. Pero tengo en mi memoria otro que viví al moverme por el largo pasillo en el monumento del holocausto que construyeron los judíos en Miami. Fue una experiencia similar, aun recuerdo como se me erizó la piel por varios días luego de hacer el recorrido del pasillo con las imágenes aterradoras. un abrazote, Amaralis

Comentario por Carmen Amaralis Vega Olivencia el febrero 16, 2018 a las 10:07pm

Celeste amiga, gracias por tan sentidas palabras, bendiciones, Amaralis

Comentario por Carmen Amaralis Vega Olivencia el febrero 16, 2018 a las 10:04pm

Trina, amiga, gracias por tu presencia y ese abrazo de luz, bendiciones, Amaralis

Comentario por Carmen Amaralis Vega Olivencia el febrero 16, 2018 a las 10:03pm

Muchas gracias María Marta, vivirlo fue traumatizante, bendiciones, amiga, Amaralis

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