Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

 Por aquí paso la guerra

Las calles polvorientas y secas,  álamos desnudos y retorcidos falleciendo bajo el sol de  un infierno sin llamas. Las acequias laceradas de greda partida, tallada en  cuadritos de barro reseco, como holgadles se retorcían tomando variadas formas. Un paisaje de abandonados desiertos  parecía aquel páramo deshabitado y solo.

Adentrándome al  viejo pueblo, por la calle principal podían verse desarticuladas ventanas colgando lastimosamente de corroídas y mohecidas bisagras,  puertas atrincheradas  en vetustos dinteles, vidrios partidos y esparcidos  por las ruines veredas  sin pasos y sin almas, minando el terreno, estrellaban su reflejo mortecino sobre los carteles y los muros  apedreados de ira,  anunciando el final.

Rostros envejecidos y pálidos  de soles dejaban sé borrar  en la cartelera del abandonado cine. Parlantes mudos de sepultadas voces permanecían suspendidos de  los postes del telégrafo  sin alambres  ni Morse. Barriletes multicolores como un arco iris roto suspendían su esqueleto maltrecho de piolín y cañas sobre los alambres.  Camas vacías y arrugadas de olvidos, sin latidos ni dolor yacían amontonadas por los rincones de las vacías salas del ruinoso hospital, en la espectral imagen de la destrucción.

Huesos amarillentos a medio sepultar dejaban verse sobré la arena caliente, fémur y piernas, coxales vacíos sin entrañas ni tripas, brazos y rotulas  desmembrados asomándose a los ojos asombrados, negando la vida, sosteniendo el final, reafirmando la muerte

Un carrito, que en vida acogiera el incipiente despertar al asombro, yacía sin vida ni llanto, retorcido y herido, destartalado y desnudo  parecía latir  al paso del viendo, anunciando partir al cielo de  la infancia. El niño ausente, el llanto silenciado.                                                                                  

 Lagartijas mutantes, empecinadas sobrevivientes, emperradas en  seguir existiendo cruzaban la calle  en fugas carrera huyendo del sol,  jadeando sed, deteniéndose para  mirar desde  el círculo orbital  de sus ojos  un cielo empobrecido de estrellas, pintado de nubes tiza y de  lánguidos amarillos de luz.

Un  tembloroso  chirriar de oxidadas astas giraban y giraban, negándose  a  la quietud.  Un enrumbado molino resistiéndose a caer,   temiendo silenciarse  en hierros retorcidos sobre el asfalto ardiente.  De él se sustentó la vida, con él se inició el final, envenenado y toxico  término con todo.                                                                                 Pestilentes ráfagas de contaminado viento inundando de amargos y agrios olores.  Un aire viciado de brutal agonía rectaba sobre la quietud deformándose en la flama caliente de la tarde que languidecía de silencios, en el bostezo agónico  con bocanadas de muerte.

Espectros paralizantes de deformadas formas  duermen  sin despertar sobre rieles  grises. Formando filas a la espera inútil de partir, agujereados vagones  traspasados  por puñales de luz  fallecen lentamente  dejando sobre  la tierra el último aliento  de fraguas y carbón, yaciendo sin fuego,  sin sudor ni vapor.

 Nidos vacíos, cornisas deshabitadas, techos  y aleros sin alas en la rauda mirada de lo que ya no existe.  Plumajes frágiles, livianas y heridas  hojas como pétalos de cartón  suspendiéndose  en grávidos  remolinos  de polvo y ceniza, ascienden  sin prisa, después, caen rendidos si resistirse.

 Desolados y oscuros   rincones cobijan en su candente vientre la escasa vida que  muta  alterada; negándose a la luz, permanecen a la espera de salir  mostrando el espanto y la cruel verdad. El hombre aquí existió.

Un carrusel sin sortija, un jardín sin flores, una cruz sin Cristo,  un ángel sin alas, un umbral sin viejos , una hamaca sin llanto, un triciclo sin rueda ,una luna sin perros, un barrilete en los alambres . Me da que pensar, me araña el pecho, me hiere el alma y en descarnada  convicción me digo. Por aquí paso la guerra… 

 

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Comentario por Enrique Nieto Rubio el abril 17, 2017 a las 9:44pm

buen escrito si 

las guerras son malas para todos nadie gana una guerra. 

Comentario por Beto Brom el abril 7, 2017 a las 6:45am

Shalom amigazo

Comentario por celeste hernandez el abril 7, 2017 a las 5:31am

UNA CRUEL DESCRIPCIÓN QUE NOS DEJA SIN ALIENTO...GRACIAS ROLANDILLO POR COMPARTIR. CELESTE.

Comentario por LUIS GONZALO MACHADO SÀNCHEZ el abril 5, 2017 a las 6:25pm

Siempre nos preguntamos Hasta cuàndo la humanidad no puede vivir en paz, Dios nos libere de este mal del siglo.Perfecta narraciòn,desgarradores acontecimientos, pero llevan una verdad que nadie piuede desconocer.un fraterno abrazo. y paz para el mundo

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el abril 5, 2017 a las 4:46pm

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el abril 5, 2017 a las 4:43pm

Aunque la imagen que nos presentas es aterradora
Tu narrativa amigo Rolando Bebel es…


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