Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.


EL ASESINO

En mis estudios de seminario nunca me prepararon para una confesión así... ¿Cómo puedo dar la absolución a éste hombre?

Tengo dos meses de ordenado sacerdote y fui asignado como Vicario del Padre Vidal a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen para adquirir experiencia y asi mas adelante poder estar al frente de una de las muchas Parroquias de la Diócesis del Valle de Chalco.

El Valle de Chalco, lugar donde nací, pero también lugar donde perdí a mis padres...

Nunca imaginé que el Señor Obispo me iba a enviar a ejercer mi Ministerio a la ciudad que tantos y tantos recuerdos tristes y dolorosos tiene para mi, pero los designios de Dios son insondeables y si me han enviado a servir a mi ciudad de origen por algo será.

Mi horario para confesar es de 7 a 9 de la noche, faltan 15 minutos para las 9 y estoy deseando irme a la sacristía a quitarme la sotana y la estola para reunirme con el Padre Vidal que me espera en el curato para cenar juntos y revisar los detalles de la Fiesta Patronal que está cerca...

Miro mi reloj, regalo de mis abuelos por mi Ordenación Sacerdotal y rezo en silencio para que ya no llegue nadie a confesarse, pero mi oración no es escuchada ya que escucho correrse la pequeña ventana del confesionario...

¿Ave María Purísima?... -silencio-

¿Ave María Purísima? -repito un poco más fuerte-

Al no oir la esperada respuesta -Sin pecado Concebida- decido preguntar:

¿Puedo ayudarle en algo?

He pecado -responde la voz apenas audible de un hombre- soy un asesino...

¿Cómo dice? -noto que mi voz se escucha temblorosa...

Soy un asesino... maté a una pareja hace muchos años...

¿Dice que mató a una pareja? -¿será posible que? No...

Sucedió hace poco mas de veinte años...


Y comienza a narrarme los hechos...


Desde que la ví aquella primera vez en el mercado Solidaridad, comencé a seguirla, jamás había visto una mujer tan bella como ella, todo mundo la adoraba, su rostro reflejaba alegría y su cuerpo parecía esculpido como el de una diosa, intenté cortejarla pero me dijo que era casada y me obsesioné como jamás lo había hecho con mujer alguna, me juré a mi mismo que sería mía a cualquier precio...

Averigüe su nombre y dirección y prácticamente me volví su sombra, de esta manera supe que estaba por festejar su sexto aniversario de matrimonio y me enteré que saldría a cenar con su esposo y dejaría a su hijo con una vecina, era la ocasión propicia para llevar a cabo mi plan...

- A medida que el hombre va narrando los hechos, puedo ver las imágenes y comienza a faltarme el aire...

Fueron a cenar a Tláhuac, la colonia que está a 20 minutos de aquí, al restaurante Los Arcos, al terminar la cena tenían que pasar por una calle oscura que daba a la parada de autobuses para regresar a su casa, ahí los esperé yo... llevaba una filosa navaja conmigo...

Iban tomados de la mano, sin que se dieran cuenta llegué por detrás y de un solo tajo le corté el cuello al marido, pude sentir la sangre caliente brotando a raudales por mi mano, se desplomó sin vida en el acto y antes de que ella pudiera gritar la tomé con fuerza y puse una mano sobre su boca, aquella boca que soñe besar tantas y tantas noches...

Ella me mordió la mano y tuve que golpearla con lo cual se desmayó, le desgarré el vestido, la hice mía de manera brutal, jadeaba como poseído y al terminar le hundí la navaja en el pecho repetidas veces... y huí...

Jamás se enteró nadie que yo fui quien asesinó a la pareja.

¿Cómo se llamaba esa pobre mujer? -pregunté temiendo escuchar el nombre que yo conocía-

Celeste... Celeste Alvarado.

Las lágrimas comienzan a correr a raudales por mi rostro, me queman las mejillas, son lágrimas de dolor, de rabia, de impotencia, de odio...

¿Por qué tuve que escuchar este secreto en confesión?

¡Dios Mío! ¿Por qué mis abuelos me ocultaron la verdad?

Siempre me contaron que mis padres habían muerto en un asalto, pero jamás que mi madre había sido violada... mi madre, mi madre se llamaba ¡¡¡Celeste Alvarado!!!

En mis estudios de seminario nunca me prepararon para una confesión así... ¿Cómo puedo dar la absolución a éste hombre?

Sagid
(Ben Guillén)
Code: 1007146820256

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