Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

Tengo negra la noche en las sombras de las dudas y una luz que se hace esquiva.
Tengo enmudecida la boca de palabras contenidas y de silencios sentenciados.
Tengo la piel curtida de látigos y cadenas y las rodillas gastadas de perdones.

Tengo los puños cerrados de rabia y desencuentros, de miserias y mezquindades.
Tengo los brazos extendidos al corazón de mí pueblo, en la paz y en la derrota.
Tengo una maza y una pica prestas a derrumbar estandartes y estatuas sin gloria.

Tengo cansado los pies persiguiendo destinos, desandando cansancios acortando distancias.
Tengo la piel morena como el cobre de mi raza, y los ojos taladrados de paisajes de pobreza.
Tengo desmesurada memoria para recabar detalles, detallando lo que nos hicieron sufrir.

Tengo el idioma, el verbo, más un poema sin terminar y lo que callo para no herirte. 
Tengo los ojos perdidos en horizontes y fronteras, en laberintos y acertijos.
Tengo espinas y una cruz lacerando mi conciencia en la amenaza de infiernos merecidos.
Tengo un paraíso a cambio de mí obediencia y un atril para la súplica de oculta cobardía.

Tengo una biblia justificando la barbarie y una historia embellecida de mentiras. 
Tengo una hostia, un fusil y una guerra, una escuela vacía y un hospital podrido de dolor. 
Tengo razones valederas para gritar lo que siento, y una ganas de sublevar mi paciencia.

Tengo la furia del descontento, el silencio del sometido y la desdicha del postergado.

Tengo la palabra que me nombra pregonando ideales, y el derecho que me asiste.
Tengo la dentadura y las uñas, mis anhelos y creencias, afilados puñales de mi lucha.

Tengo la utopía de lo imposible y de lo inalcanzable, en la desesperanza de los infelices. 
Tengo el flujo de la sangre, prolongando lo perdido, perpetuando el hastío. 
Tengo tensas las venas y las entrañas, caudal en que navegan libres mis esperanzas.

Tengo llagas resecas de tiempos e intolerancias en la humillación que me castiga.
Tengo un corazón que late en cada gana, en cada injusticia y en pedacitos de amor.
Tengo a Dios y a la mujer que amo, al hijo que ha de venir y a un angelito guardián.

Tengo a los amigos y las puertas abiertas con ventanas de sol, y a la lluvia en los aleros. 
Tengo mi casa, mi patio, las flores y las espinas, la paz y la caricia esperada.
Tengo dolores y arrepentimientos, pequeñas alegrías y todas las consecuencias merecidas.

Tengo a mi madre y a su vientre gestándome, viéndome renacer de las cenizas.
Tengo todo de mí y cuanto soy, y una urnita de madera guardando lo que quedó de mi. 
Tengo el alma emplumada de libertades y un cielo esperando por mí. 
Tengo un paraíso, un infierno, y a Dios que le toca discernir cuando me llame a partir…

Tengo negra la noche en las sombras de las dudas y una luz que se hace esquiva.
Tengo enmudecida la boca de palabras contenidas y de silencios sentenciados.
Tengo la piel curtida de látigos y cadenas y las rodillas gastadas de perdones.

Tengo los puños cerrados de rabia y desencuentros, de miserias y mezquindades.
Tengo los brazos extendidos al corazón de mí pueblo, en la paz y en la derrota.
Tengo una maza y una pica prestas a derrumbar estandartes y estatuas sin gloria.

Tengo cansado los pies persiguiendo destinos, desandando cansancios acortando distancias.
Tengo la piel morena como el cobre de mi raza, y los ojos taladrados de paisajes de pobreza.
Tengo desmesurada memoria para recabar detalles, detallando lo que nos hicieron sufrir.

Tengo el idioma, el verbo, más un poema sin terminar y lo que callo para no herirte.
Tengo los ojos perdidos en horizontes y fronteras, en laberintos y acertijos.
Tengo espinas y una cruz lacerando mi conciencia en la amenaza de infiernos merecidos.
Tengo un paraíso a cambio de mí obediencia y un atril para la súplica de oculta cobardía.

Tengo una biblia justificando la barbarie y una historia embellecida de mentiras.
Tengo una hostia, un fusil y una guerra, una escuela vacía y un hospital podrido de dolor.
Tengo razones valederas para gritar lo que siento, y una ganas de sublevar mi paciencia.

Tengo la furia del descontento, el silencio del sometido y la desdicha del postergado.

Tengo la palabra que me nombra pregonando ideales, y el derecho que me asiste.
Tengo la dentadura y las uñas, mis anhelos y creencias, afilados puñales de mi lucha.

Tengo la utopía de lo imposible y de lo inalcanzable, en la desesperanza de los infelices.
Tengo el flujo de la sangre, prolongando lo perdido, perpetuando el hastío.
Tengo tensas las venas y las entrañas, caudal en que navegan libres mis esperanzas.

Tengo llagas resecas de tiempos e intolerancias en la humillación que me castiga.
Tengo un corazón que late en cada gana, en cada injusticia y en pedacitos de amor.
Tengo a Dios y a la mujer que amo, al hijo que ha de venir y a un angelito guardián.

Tengo a los amigos y las puertas abiertas con ventanas de sol, y a la lluvia en los aleros.
Tengo mi casa, mi patio, las flores y las espinas, la paz y la caricia esperada.
Tengo dolores y arrepentimientos, pequeñas alegrías y todas las consecuencias merecidas.

Tengo a mi madre y a su vientre gestándome, viéndome renacer de las cenizas.
Tengo todo de mí y cuanto soy, y una urnita de madera guardando lo que quedó de mi.
Tengo el alma emplumada de libertades y un cielo esperando por mí.
Tengo un paraíso, un infierno, y a Dios que le toca discernir cuando me llame a partir…

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Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el mayo 4, 2017 a las 8:25am

Comentario por LUIS GONZALO MACHADO SÀNCHEZ el mayo 4, 2017 a las 12:50am

Genial  inspiración  gracias  por  compartir  tus  bellas  reflexiones  Dios  te  bendiga  felicidades  un  fraternal  abrazo  

Comentario por celeste hernandez el mayo 3, 2017 a las 8:19am

Comentario por celeste hernandez el mayo 3, 2017 a las 8:15am

TODO UN LEGAJO DE HECHOS QUE HAZ TEJIDO EN TU VIDA, MOMENTOS QUE FUERON DOLOSOS Y OTROS MUY DICHOSOS SON TUS HABERES QUE GUARDAS EN TI, CADA SER UNA HISTORIA, GRACIAS ROLANDO POR COMPARTIR. CELESTE.

Tengo la furia del descontento, el silencio del sometido y la desdicha del postergado.

Comentario por Maria Beatriz Vicentelo Cayo el mayo 3, 2017 a las 2:20am

Estupendas letras escritas con gran fervor, llegando con fuerza al lector

Muchas gracias amigo

Felicitaciones!  Un placer gozar de los vuelos de tu excelente pluma

Saludos 

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