Poesia, pensamientos y reflexiones.

El desván del poeta.

       

 

  Desde hacía varios meses mi marido insistía en que compráramos un espejo de cuerpo entero y yo, a mi vez, replicaba que no lo necesitábamos pero su insistencia pudo con mi capacidad de aguante y acabé accediendo a sus deseos así que, un buen día mientras comíamos le dije:

          -¡Cómpralo! Pero mira que no sea demasiado grande para que no coma mucho espacio ni demasiado pequeño para que no se convierta en un estorbo, que no tenga mucho marco ni con filigranas que lo único que se consigue es acumular polvo, tampoco lo compres con un listoncito alrededor porque resultaría ridículo y en tonos medios porque muy claro no me gusta y muy oscuro no hace juego con las estanterías, si tiene ruedas para desplazarlo mejor aunque supongo que tendrás en cuenta que su peso no sea exagerado …

         Aquí me interrumpió mi marido para decirme: ¿No preferirías ir a comprarlo tú?

         -Bueno -contesté encogiéndome de hombros- pero entonces esperaremos a nuestro regreso de las vacaciones sólo faltan cuatro días y en otros diez ya estaremos de vuelta, tendré que ir a distintos comercios a comparar calidad y precio ¿Te parece bien?

          -Sí, sí, perfecto -respondió sin alzar la vista del periódico-.

          Tal y como estaba programado nos fuimos a Alsacia, un lugar precioso, yo no había estado nunca y mi marido tenía un interés especial en que fuéramos allí porque su único hermano residía, desde hacía muchos años, en el mencionado lugar y se habían visto en contadas ocasiones desde entonces. Una tarde me lancé a la aventura de patear el lugar por mi cuenta y riesgo, como no tenía intención de hablar con nadie, el idioma no iba a suponer ningún problema. Segura y entusiasmada con la idea de disfrutar del momento, me adentré en el cogollo de la ciudad; en una de sus callejuelas llenas de encanto y respirando el aroma que se desprendía de sus balcones, cuajados de plantas y flores, me detuve unos instantes para tomar algunas fotos. Seguí caminando y adentrándome en el laberinto de calles a cual más fascinante, hasta que me encontré frente a una tienda de antigüedades que me impactó, me quedé extasiada mirando y admirando aquel establecimiento. De pronto, sin apenas sentir mis pasos al andar me aproximé al escaparate, una jofaina y un par de candelabros era todo cuanto en él había, sin embargo como si de un imán se tratara me fui acercando más y más hasta casi pegar la nariz al cristal y, entonces lo descubrí, al fondo de la tienda estaba aquel  espejo ejerciendo una atracción sin límites sobre mis sentidos.

          De pronto, salió un señor de la tienda con aspecto desaliñado, se dirigió a mí en un tono suave y atento invitándome al interior de su comercio, así lo hice aunque no sé si por voluntad propia o movida por una inquietud inusitada; me dirigió directamente hasta el espejo que -según él- me había guiado hasta allí y eso sólo podía significar que yo era la persona adecuada para cuidar de aquélla obra maestra del cristal y del azogue. Me estaba diciendo que el espejo me había elegido a mí y, sin embargo, en aquel momento ni me sorprendió semejante locura sólo le dije que me parecía precioso pero su precio (3.500 euros) era demasiado para mí.

          -No, no, mi querida señora la etiqueta está errónea -me replicó- su verdadero precio son 35,00 euros ¿lo ve? Basta con cambiar el puntito ¿se lo queda verdad?

          A ese precio no podía negarme y aunque estaba segura de que su verdadero valor andaba más cerca de los 3.500 no tenía intención de discutir, cerramos el trato y estrechándome la mano me dijo: ¡Es muy especial! No requiere muchos cuidados pero sí es imprescindible mantenerlo impoluto, agradece que le quiten el polvo a diario, no lo olvide.

          Llamé a mi marido para decirle que viniera a recogerme: ¡tengo una sorpresa que darte! -exclamé entusiasmada-. Al otro lado del teléfono oí que decía ¿quién es? ¡no la entiendo! De inmediato me dí cuenta de que estaba hablando en francés con una fluidez digna de una nativa y me percaté de que así mismo había estado dialogando con  el vendedor entendiendo cada una de las palabras de la conversación, sin salir de mi asombro puesto que yo nunca había estudiado el idioma y ya, en castellano le dije a mi esposo que viniera a recogerme. El se quedó con la idea de que habría sido una interferencia y yo asentí porque no podía explicar lo inexplicable.

          Transportar el espejo hasta casa nos costó esfuerzo y dinero pero no me importó, yo tenía que tenerlo cerca como fuera, lo colocamos en el vestidor y yo lo mantenía reluciente tal y como me había dicho el extraño personaje que me lo vendió. Las cosas empezaron a irnos cada vez mejor, tanto a mi marido como a mí nos ascendieron en nuestros respectivos trabajos y mis hijos comenzaron a traer unas notas fabulosas que ni ellos mismos lograban entender la facilidad con que habían empezado a asimilar las materias escolares sin apenas esfuerzo. Un año después decidimos comprarnos una casita en las afueras, habíamos estado yendo y viniendo para acondicionar aquel segundo hogar, nos turnábamos para no dejar a los chicos solos mientras acababa el curso y … por fin, nos fuimos  a pasar nuestro primer puente en el campo. Estuvimos cuatro días en los que desde el segundo todo empezó a ir de mal en peor, se estropeó la caldera, se averió el teléfono,  discutimos como jamás lo habíamos hecho, mi hijo se cayó por las escaleras y se hizo un esguince y mi hija se rompió un dedo sin saber cómo. Regresamos a casa enfadados unos con otros, aquello no podía ser cierto ¿qué había pasado? La verdad es que al entrar en el vestidor para quitarme la ropa descubrí que el espejo tenía un aspecto deplorable ni siquiera mi imagen se reflejaba en él, parecía un burdo cristal en un marco mugriento, sólo habían sido cuatro días y parecía que habíamos estado siglos fuera de casa a juzgar por el mal estado de mi querido espejo, recordé las palabras del anciano:

          ¡Agradece que lo limpien a diario, no lo olvide!

          Me dirigí al armario de la limpieza sin más dilación y estuve casi cuatro horas limpiando y frotando para devolverle todo su esplendor, al día siguiente todo estaba como si nada hubiera pasado, nunca creí que diría esto pero estoy convencida de que es un Espejo Mágico, mientras lo mantengo impoluto todo va como la seda, el problema es que vayamos donde vayamos lo tenemos que llevar con nosotros porque no sirve de nada que lo deje a cargo de otra persona, tengo que limpiarlo yo porque como me dijo el alsaciano fue el espejo quien me escogió a mí.

                                       

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Comentario por Enrique Nieto Rubio el enero 26, 2017 a las 8:08pm

valla    historia amiga que no te se rompa el espejo,  sino algo malo pasara,  de todas formas prefiero seguir como estoy antes que tener ese espejo,  exigente ,  da miedito esto si .  

Comentario por Consuelo Labrado el enero 26, 2017 a las 1:19pm

Hola JOSEFA:

  Siempre es un placer recibir tu visita y las hermosas huellas que dejas en mi página.

 

Comentario por Consuelo Labrado el enero 26, 2017 a las 1:17pm

Hola LUIS GONZALO:

   Un cordial saludo y muchas gracias por tus palabras.

Comentario por Consuelo Labrado el enero 26, 2017 a las 1:16pm

Hola JOSÉ ANTONIO:

 Siempre se ha dicho: "eres como el miércoles, siempre en medio" pero en realidad, para mí, el ombliguito de la semana es el jueves dado que si la semana tiene siete días el jueves es el que está justo en medioa menos que utilicemos el calendario inglés, así que me has hecho muy feliz en este jueves de invierno que aquí estamos a 4 bajo cero.

Un abrazo desde Burgos

Comentario por Consuelo Labrado el enero 26, 2017 a las 1:09pm

Hola NELSON:

¡Qué satisfacción para mí que te ha salido el día redondo con dos regalos literarios y uno de ellos mío! No he leído el de Enrique pero ahora mismo lo voy a hacer. La vida va a trompicones porque tropezar es de humanos, lo importante es levantarse y continuar siguiendo el impulso de nuestras intuiciones y las ansias de vivir.

 

 

Comentario por Consuelo Labrado el enero 26, 2017 a las 1:05pm

Hola CELESTE:

 Gracias a tí por tu saber y tu mejor hacer. Chispitas de la vida para tí también porque sin ellas se hace cuesta arriba el camino.

Un abrazo.

Comentario por Josefa Alcaraz Martínez el enero 26, 2017 a las 12:28am

Comentario por LUIS GONZALO MACHADO SÀNCHEZ el enero 25, 2017 a las 10:16pm

Ameno , interesante   relato  felicidades  un  fraternal  abrazo  

Comentario por José Antonio Sifuentes Jaimes el enero 25, 2017 a las 9:00pm

Ya ves , hay que atender las indicaciones dadas, de tal manera que todo el beneficio ganado no se pierda, que tengas un bello atardecer, hoy es miercoles el rico ombliguito de la semana a disfrutarlo con salud y alegría!!

Comentario por Nelson Sanchez Garcia el enero 25, 2017 a las 8:05pm

Consuelo: Hoy ha sido para mi,un hermoso día.-Dos relatos maravillosos..El primero de Enrique Nieto Rubio..y, ahora el Tuyo...Muchas veces en la vida debemos escuchar mas que las palabras..las intuiciones..dejarnos guiar por los presentimientos..esos latidos fuertes del corazon..Es esa fuerza misteriosa que nos impulsa a hacer..proseguir..continuar..¡ Felicitaciones !.-

Roldanillo,Valle del Cauca ( Colombia ) Enero 25-2017

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