Ana nació en la capital de una provincia, en el seno de una familia acomodada, pues sus padres aunque no eran ricos, sí que ambos tenían trabajos estables, sus padres eran muy estrictos en su educación. Ella tuvo una infancia como cualquier niño, siempre supervisada por sus padres hasta que comenzó a ir al colegio, el colegio estaba algo lejos de su casa, con lo que cada día ella hacia el trayecto, tanto de ida como de vuelta a casa sola, tenía que ir caminando desde su casa por un camino sin asfaltar que unía su barrio con el barrio donde estaba ubicado el colegio, este camino apenas transitado tenía un muro de poco más un metro de altura y que hacía de separación entre el camino y el monte…

 

Cada día vestía con su uniforme de colegiala, blusa blanca, chaqueta con el emblema del colegio, falda de tabla hasta las rodillas, calcetines blancos, y sus zapatitos de charol negro y su mochila en la espalda, Ana recorría esa senda que durante tantos años hacia sola, y ya con 14 años su cuerpo comenzaba a cambiar, pues ya su cuerpo de niña comenzaba a dibujar un cuerpo de mujer, Ana era una niña muy hermosa, con su cabello ondulado castaño claro y casi hasta la cintura, los ojos de color pardo y de tez color canela, y siempre con una inocente y cándida sonrisa en sus labios.

 

Pero una tarde de regreso a su casa vio a lo lejos un chico que bien le doblaba la edad, ella siguió su camino y a medida que ella se acercaba, veía como el la miraba, pero ella no le dio importancia y siguió, ya cuando se cruzó con él, el sin que Ana se diese cuenta, se volvió y tapándole la boca con una mano y con la otra amenazándola con un cuchillo en su garganta la obligó a saltar el muro, ella aterrorizada y muerta de miedo saltó el muro, él la tomó por un brazo y con el cuchillo en la garganta la dijo… Si gritas te corto la garganta… Ana presa del pánico no podía ni articular palabra ya que el hombre con la otra mano la sujetaba con fuerza y la obligó a internarse en el monte hasta llegar tras unos matorrales, donde con extrema violencia la tiró al suelo.

 

Ana lo miraba con terror mientras pensaba que la quería matar, él se tumbó sobre Ana y ella comenzó a forcejear, él de nuevo colocó su cuchillo sobre su garganta y la ordenó estarse quieta o no saldría viva, Ana llorando, aterrorizada y temblado quedo paralizada mientras ese criminal, levantaba su falda y con violencia desgarró su ropa interior, para luego robarle con inusitada y extrema violencia su tesoro más preciado y con él, su cándida inocencia, cuando hubo consumado su salvaje agresión, él muy cobarde se subió sus pantalones marchándose del lugar tranquilamente, mientras Ana yacía entre los matorrales.

 

Tras un rato, Ana conmocionada por lo sucedido se levantó aterrada, temblando, sucia, dolorida y sangrando, tomó entre sus temblorosas manos lo que quedaba de su ropa interior, junto con su mochila y se fue a casa, entró a su casa sin que sus padres la viesen, dejó su mochila en su cuarto y se metió en el baño para bañarse… Bañarse como si buscase que el agua y el jabón pudiesen limpiar de su mente todo ese cumulo de sensaciones que se agolpaban en su mente, pero con el agua y el jabón solo consiguió borrar la suciedad y la sangre que corría por sus piernas, se fue a su alcoba donde se vistió, luego su faldita blusa y chaqueta terminaron en la lavadora sin que nadie preguntase por qué tenía la ropa tan sucia, al día siguiente volvió al colegio si haber siquiera dicho nada a sus padres, pues eran muy estrictos con ella y tenía miedo de lo que pudiese pasar, pero tampoco contó nada a nadie, ni siquiera a sus amigas del colegio, tanto por vergüenza como por miedo, ella se guardó para ella lo sucedido.

 

 

Fueron pasando los meses y ya cuando tenía 15 años, de nuevo una tarde ese malnacido criminal, la estaba esperando agazapado tras el muro, ya que sabía a qué hora que Ana pasaría, cuando ella pasó, saltó el muro y antes de que ella pudiese reaccionar y tratade de correr o incluso gritar, él ya le tenía una mano en su boca y el cuchillo en su garganta, esta vez Ana comprendió lo que pasaría, él la obligó a ir tras unos matorrales donde de nuevo consumó su brutal acto de violencia tras unos matorrales para luego marcharse y dejarla ahí abandonada, Ana se vistió y se fue a casa y como la otra vez, ella se bañó y metió su ropa en la lavadora, pero como la otra vez, tanto por miedo como por vergüenza ella guardó silencio, nadie supo nada de lo sucedido, pero lo que Ana quiso callar esta vez y sin ella saberlo, el tiempo seria quien contase lo que ella callaba, pues la semilla de ese malnacido desalmado germinaba en el fértil vientre de esa joven adolescente, y fue entonces cuando sus padres se dieron cuenta, y Ana tuvo que contar lo sucedido en esas dos ocasiones.

 

Sus padres lejos de compadecerse de su hija, solo pensaron que eso que le había sucedido era por culpa de ella, además de que ahora ella les había deshonrado, pues para ellos era imperdonable que su hija de 15 años estuviese concibiendo un hijo fuera del matrimonio, además de que para ellos era un humillación inaceptable a la que tenían que buscar una rápida salida para tratar de evitar que la gente de la comunidad religiosa a la que pertenecían, llegasen a enterarse de tal acto, ya que para ellos el aborto estaba descartado, con lo que tenían que buscar otra alternativa para preservar el buen nombre de su apellido y limpiar el honor mancillado por su adolescente hija.

 

Sus padres tenían unos íntimos amigos con los que pasaban mucho tiempo juntos, estos amigos tenían un hijo que aunque ya tenía 30 años aún seguía soltero, en esos días el joven había ido a pasar unos días en casa de sus padres, ya que él vivía en la otra punta del país por motivos laborales, los padres de Ana comentaron lo sucedido a sus amigos y hablando entre ellos decidieron que lo mejor sería un matrimonio de conveniencia que salvase el honor de su familia, hicieron el acuerdo con la condición de que casarían a su hija Ana con el joven si él se comprometía a llévasela con él y no decidiese quedarse a vivir ahí, con lo que hablaron con el joven el cual no tuvo escrúpulos en aceptar en matrimonio a Ana y aceptar como hijo legitimo el bebé que se gestaba en el vientre de Ana, con lo que rápidamente hicieron todos los preparativos, y a Ana la obligaron a casarse con un joven que le doblaba la edad y del cual solo sabía que era el hijo de unos amigos de sus padres, la boda no tardó en celebrarse y el joven tomó a Ana y se la llevó la ciudad donde él vivía, ella tuvo una hermoso niño, y Ana con 17 años, casi 18, concibió otro hijo, una preciosa niña.

 

Así fue pasando el tiempo y su marido que ya le gustaba beber ante de que les casasen y lejos de dejar de beber con la llegada de su nueva hija, comenzó a beber aún más y más, hasta el punto que llegaba la mayoría de los días borracho a casa y sin dinero, debido a que también le gustaban los juegos de azahar, las tragaperras y las cartas, hasta el punto de que el dinero de su sueldo hacía ya tiempo que no les alcanzaba para llegar a fin de mes y con la llegada de su nueva hijita, él dinero aun escaseaba más, mientras él cada día acumulaba más deudas por causa de su adicción al juego y el alcohol, la vida de Ana no era nada fácil ya que él se había vuelto un hombre violento y la maltrataba en la intimidad, con lo que nadie sabía nada, pues él se cuidaba mucho de golpearla en lugares que fuesen visibles a los ojos de los demás que pudiesen ver moratones o incluso heridas en su cuerpo, Ella guardaba silencio y en silencio se bebía sus lágrimas mientras el marido asfixiado por las deudas que no paraban de crecer por su adicción al alcohol y el juego comenzó a proponerla que se prostituyese, pero Ana no estaba dispuesta a hacer algo así, con lo que su marido la golpeaba y la amenazaba con echarla a la calle si no lo hacía, así aguantó 5 largos años más hasta que ya no pudo más.

 

Ana una mañana cuando su marido se fue a trabajar ella tomó las maletas y a sus hijos y sin dudarlo se montó en un tren y tras largas horas de viaje llegó al atardecer a su ciudad natal, y de ahí caminó hasta casa de sus padres con la esperanza de que la ayudasen y que estos conociesen a sus nietos, ya que hasta la fecha no habían tenido ningún tipo de contacto con ellos, sus padres al verla se sorprendieron, pues no esperaban verla y mucho menos con sus dos hijos, de 7 y de 5 años, ella entró a casa de sus padres y les contó lo que su marido le hacía, les contó su adicción al juego y al alcohol, además de las palizas que le daba y de que el pretendía que ella se prostituyese para él, pero sus padres lejos de ver más allá de su propio egoísmo, le dijeron que en su casa no se podían quedar, que lo que tenía que hacer es volver con su marido, Ana les dijo que no volvería con él, ya que ella no se prostituiría por nada ni por nadie, los padres montaron en colera y la echaron de su casa, como quien echa un perro a la calle y acto seguido, sus padres llamaron a los padres de sus amigos para contarles que su hija se había presentado con sus hijos en su casa y estos a su vez llamaron a su hijo para comunicarle que Ana estaba en la ciudad con sus dos hijos.

 

Ana con 22 años, tomó sus maletas, a sus dos hijitos y se fue a la calle sin saber que hacer ni a donde ir ni a quien recurrir, ya la noche se acercaba y se fue con sus hijos a una pensión, pues no podía pasar la noche en la calle y así aguantó una semana hasta que el poco dinero del que disponía para pagar la pensión y para dar de comer a sus hijos ya se le terminaba y por desgracia para ella no sabía que hacer, pues sus hijos eran toda su vida y no podía por nada del mundo verles durmiendo en las calles y mucho menos, no tener para darles de comer, con lo que esa noche al acostar a sus hijos, salió a la calle asustada con una idea fija en su mente y vagó sin rumbo con la sola idea de hacer algo que era tan repugnante para ella y que tantas veces dijo que jamás aria, pero pensaba en sus hijos y por ellos haría lo que fuese, con lo que cuando un coche que circulaba paró a su lado, y bajó la ventanilla para llamar su atención, Ana se acercó y este le propuso lo que todos ya sabemos, Ana asustada pero pensando en sus hijos, acepto subir al coche… Tras terminar y dejarla de nuevo en el lugar donde la recogió, Ana volvió a la pensión y sintiéndose sucia se metió en la ducha donde pasó largo tiempo bañándose mientras temblaba avergonzada de sí misma, pero ella para mitigar el rechazo que sentía por lo que acabada de hacer, no paraba de repetirse a sí misma que lo había hecho para dar de comer a sus hijos, a la noche siguiente volvió a salir, y así durante varias noches seguidas lo hacía, salía tenía relaciones con un solo desconocido y con el poco dinero que conseguía, ya tenía suficiente para dar de comer a sus hijos al y pagar la pensión del día siguiente pensando en cómo podría dejar de hacer esas salidas nocturnas y poder tener un trabajo digno para poder alquilar una casa y poder mantener a sus hijitos.

 

Pero las cosas fueron a peor ya que su marido la denunció por abandono de hogar, y los servicios sociales de base en vez de ayudar a esa madre por todo lo que había vivido y estaba padeciendo, optaron por quitarle a sus hijos y llevarlos a un centro de menores, ya que el padre tampoco quería hacerse cargo de ellos, pues su marido lo único que quería era hundirla aún más, con lo que Ana se vio sola y desamparada ante una sociedad que le negó la ayuda que cualquier madre en su situación merecía, y ella, ya sola sin sus hijos, sin un hogar ni un trabajo para cuidar a sus hijos, se hundió y comenzó a beber y a consumir drogas hasta que una noche conoció a un hombre, el cual tenía familia, pero era un caradura que frecuentaba los club de alterne con frecuencia, él la conoció en la barra de un bar y al poco ella estaba trabajando en un club de alterne para él, él a cambio le daba protección, y así fueron pasando los años, Ana ya tenía 27 años, y el proxeneta tenía entonces ya 45 años cuando él se la llevó a otra ciudad, donde la puso a trabajar en otro club, el proxeneta era quien controlaba el dinero que ella ganaba vendiendo su cuerpo y por tanto quien le proporcionaba las dosis que ella necesitaba, el cuando iba a por sus dosis con frecuencia coincidía con otro joven de la misma edad que Ana y con el cual tomó mucha confianza, el joven desconocía que ese hombre de aspecto afable y tranquilo fuese un proxeneta, hasta que un buen día lo invitó a consumir con su pareja en la casa donde vivían, y es ahí en ese momento que conoció a Ana y entre los dos se forjó una gran amistad, Ana se refugió en su nuevo amigo a quien poco a poco fue contándoles su vida y como había llegado a esa situación en la que se encontraba atrapada, le conto que trabajaba en un club de la misma ciudad, con el tiempo ella que le propuso trabajar en él mismo club ya que el encargado que tenían en él, se había ido y necesitaban un encargado, su amigo acepto y de esta forma su amistad fue más fuerte, ella se sentía feliz de tener su amigo al trabajando a su lado y así tener más tiempo para poder contarle sus cosas y él se sentía bien al tener una amiga, ya que él tampoco tenía amigos, con el tiempo todas las chicas del club tomaron confianza con él, pues a diferencia de la mayoría de los encargados que habían conocido, el nunca trató de tocarlas y ni siquiera de intentar acostarse con ellas, eso hizo que ellas le viesen de forma diferente y el comenzó a conocer las desgarradoras historias de chicas jóvenes cuyas vidas fueron truncadas por circunstancias que se podrían a ver evitado, él como encargado cuando los clientes se iban a los reservados con alguna de las chicas, tenía que llevarles las botellas de champan o lo que pidiesen y entrar a esas habitaciones donde ellas al abrir la puerta y verlo entrar, le miraban a los ojos y él les devolvía la miraba en sus ojos podía ver el rechazo que sentían de tener un extraño borracho sobre sus cuerpos, podía ver como sus miradas eran de tristeza, miradas que pedían auxilio esperando un milagro que las sacase de esa situación, pues en el fondo, todas soñaban con tener una vida digna lejos de las drogas, el alcohol y la prostitución, todo esto hizo que el amigo de Ana se viese superado emocionalmente, hasta el punto de que no pudiendo más al sentir la impotencia de no poder hacer nada por ayudarlas, decidió dejar ese trabajo, Ana esa misma noche se lo contó a sus compañeras y a su jefa, la dueña del club quienes no dijeron nada hasta que cuando ya llegada la hora de cierre, todas incluida la dueña del club se pusieron frente a la puerta para pedirle al hasta ese momento su encargado, que no se fuese del club que ellas jamás habían conocido un encargado como él y no querían perderlo, la dueña incluso le dijo que no se fuese que le pagaría más, que por dinero no se fuese, pero para el amigo de Ana fue duro dejarlo ya que él también las había tomado cariño, pero no podía seguir soportando tanta carga emocional sabiendo que no podía hacer nada por ayudarlas.

 

Ana y su amigo siguieron viéndose día tras día y un día, Ana le propuso a su amigo irse los dos solos lejos y ella se prostituiría para él, ella le decía que no le faltaría nada, pero su amigo, no estaba dispuesto a vivir del cuerpo de una mujer y por tanto, aún menos del cuerpo de su amiga, ya que él lo que deseaba es que ella dejase de vender su cuerpo, tiempo después por la muerte de la dueña del club por causa de las drogas el club se cerró y Ana comenzó a hacer las calles y no mucho tiempo después, conoció la vida penitenciaria, pero aun así mantenía contacto con su amigo por cartas y al salir de la cárcel para que ella no volviese a vender su cuerpo, decidieron trapichear con las drogas que los dos consumían a diario, fue entonces cuando ella dejo de vender su cuerpo, fue entonces cuando comenzaron las fiestas nocturnas hasta el amanecer, ya que podían permitirse el lujo de consumir drogas y alcohol además de ir de fiestas de sala en sala de fiesta cada noche, mientras que el que fuera su proxeneta solo tomaba copas y así estuvieron años, Ana soñaba con volver algún día a su ciudad natal para intentar estar más cerca de sus hijos los cuales solo en determinadas fechas les permitían pasarlas con su madre, y en unas de esas veces que conocieron al amigo de su madre, el cual lo tomaron mucho cariño, tanto cariño lo tomaron que una vez estando unas navidades Ana sus hijos y su amigo en casa porque solos porque el que fuese su proxeneta había salido, ellos jugando como tantas otras veces con el amigo de su madre le dijeron, nos gustaría que tu fueses nuestro papá... Esas palabras de los niños, dejaron sin palabras tanto a Ana como a su amigo, pues no supieron que decir, pues su amigo les había tomado muchísimo cariño, pero no estaba preparado para asumir tal responsabilidad, ya que no era más que otro adicto a las drogas sin trabajo y no podía ofrecerles la vida que cualquier niño merece tener.

 

Pasaron los años y Ana volvió a su ciudad sola, mientras el que fuese su proxeneta volvió a casa de su mujer y de sus hijos quienes después de años lo acogieron de nuevo, mientras que su amigo, algunos años después de irse ellos, dejó esa vida para siempre y recompuso su vida … Ana y su amigo jamás se volvieron a ver… Ya pasados más de 25 años, supo que su amiga Ana había muerto por causa de las drogas y que nunca pudo recuperar a sus hijos, los cuales vivieron en el centro de menores hasta su mayoría de edad… Y el desalmado que la violó siendo solo una inocente niña, solo fue condenado con 9 años de cárcel por ese delito, a pesar de ser reincidente, mientras que Ana, por el delito de ser víctima de un maldito violador, fue condenada a sufrir el resto de su vida hasta morir en soledad…

 

basado en una historia real… Ana... DEP.

 

Ana - © - Copyright – duende.

Visitas: 71

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Poesia, pensamientos y reflexiones. para añadir comentarios!

Participar en Poesia, pensamientos y reflexiones.

Comentario por duende el noviembre 13, 2021 a las 12:00pm

Natuka muchas gracias por leerme y por tu comentario.

 

Ligia muchas gracias por leerme y por tu comentario.

Comentario por celeste hernandez el noviembre 13, 2021 a las 7:04am

Comentario por celeste hernandez el noviembre 13, 2021 a las 6:58am

Voces inocentes que jamás gritan el dolor que otros les propinan, Y caminamos y juzgamos sin sabes la dura realidad, Gracias Duende por tu verídica narración tan común en vidas inocentes, Gracias de corazón. Celeste.

Comentario por Ligia Rafaela Gómez Deroy el noviembre 11, 2021 a las 11:09am

Muchas veces nos negamos a denunciar por temor,

pero sino se denuncia rapido sigue el daño latente,

fue un placer hacer presencia en tus letras profundas.

Un abrazo fraterno.

Comentario por Natuka Navarro el noviembre 10, 2021 a las 6:51pm

Triste historia, que me recuerdan tantas cosas...Hay que denunciar la violación, a la policía, aunque tengamos mucho miedo...

Es fácil decirlo y muy difícil cumplirlo...

Abrazos

Natuka

Si tienes cualquier duda, queja o sugerencia, contacta con las personas de la administración por mensaje privado.

Si te gusta el Bulldog Ingles y lo quieres con pedigrí y con todas las garantías. Clica en el botón.





Buscar en: Google
Buscar en: El desván del poeta

Antes de participar en ésta comunidad, lea estas normas.

Ésta comunidad a partir de hoy, día:11\02\2021 queda  nuevamente abierta a la lectura, tanto de los Blogs, como el foro o los diferentes grupos que existen y los videos, sin necesidad de verse obligada ninguna persona a registrarse, pero si se desea participar, tendrán que registrarse con su nombre, o con un Nick.

Recuerden que la página principal (Blog) es solo para publicaciones propias y han de llevar el nombre o seudónimo del autor o autora al final, el resto de publicaciones, (“copiadas y pegadas de la red”) al igual que todo lo que no tenga nada que ver con poemas, reflexiones, narraciones, etc... Han ir a los grupos, o al foro y, han de llevar también el nombre o seudónimo de su autor o autora, y en caso de no conocerlo, se pondrá: Autor desconocido, o bien: Desconozco el autor.

En ésta comunidad se respetan los derechos de cada autor y por tanto, todas las publicaciones han de ir al final de las mismas acompañadas del nombre o Nick de su autor o autora.

Desde la administración no podemos saber si en algún momento alguien comete plagio, por tanto si en algún momento alguien reclama alguna publicación como propia y demuestra que es suya, la administración no tendrá problemas en eliminar cuantas publicaciones sean necesarias.

La administración deja claro que las imágenes que sean usadas para adornar sus publicaciones, pueden tener derechos de autor y por tanto si en algún momento alguien reclama que se retiren una o determinadas imágenes por ser de su autoría, también serán retiradas ya que en esta comunidad ni se permite, ni se ampara el plagio de los trabajos de otras personas, ya sean escritos o imágenes.

P.D; Las normas impuestas por el administrador que las impuso por su cuenta, ya ha sido cesado de su cargo y por tanto, todas las normas que dictó sin consultar a la administración, quedan a partir de hoy, día: 11\02\2021 eliminadas por ser tan injustas como abusivas  ¡¡Nadie en ésta comunidad está obligado a publicar o comentar si no lo desea!!

ATT. La administración.

© 2022   Creado por Yoli.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio